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Replying to @restalion
Yes, finally, Japan is here 🇪🇦🇮🇹🇲🇽🇩🇰🇵🇹🇫🇷🇩🇪🇬🇧🇺🇸🇦🇩🇮🇪🇸🇯🇨🇭🇦🇹🇸🇰🇪🇬🇮🇸🇰🇪🇹🇿🇸🇬🇯🇵
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Un comando para saber qué modelo de IA puedes ejecutar en tu hardware de forma local.
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La vista desde el arco de St. Louis es impresionante. El Mississippi hacia el este con Illinois al fondo, y la ciudad hacia el oeste dan una idea del gran centro comercial que fue esta ciudad.
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Por si esta noche sigue la fiesta, con esta figura entendereis la razón de ser del color o colores que despliegue la #AuroraBoreal.
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En 1976, radioaficionados de toda Europa comenzaron a recibir un extraño sonido desde las proximidades de Chernóbil: tac-tac-tac-tac-tac.
No sabían qué era, pero luego se descubrió que era un radar del tamaño de un rascacielos.
Salvo que no existía.
Esta es la historia: en algún momento del primer trimestre de 1976, las emisoras de onda corta de toda Europa comenzaron a recibir un extraño sonido. Una serie de golpes marcados, uno tras otro, en una cadencia repetida sin fin.
Tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac.
El ruido se metía en todas las ondas y era capaz de interferir e interrumpir frecuencias legales y piratas. Llegaba a entorpecer hasta la radio de los aviones comerciales. Enseguida, los radioaficionados de todo el mundo lo llamaron "El pájaro carpintero".
Tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac.
Intentaron combatir el sonido con señales sincronizadas de onda continua, pero nada parecía alterar al pájaro carpintero.
Pronto se detectó que la señal provenía de la República Soviética de Ucrania así que enseguida aparecieron teorías conspiratorias: que si un sistema de control del clima, que si un sistema de control mental, que si un anticipo de una invasión de la URSS...
Pero, en realidad, lo que casi todos los aficionados a la radio intuían es que se trataba de un sistema de radar OTH (Over The Horizon).
Y eso es lo que era exactamente: un COLOSAL sistema de radar cuya detección se extendía muy por encima del horizonte. Se llamaba Duga-3.
Los radares OTH son sistemas de largo alcance capaces de avanzar miles de kilómetros sobre el límite de un radar convencional porque la señal no es directa sino que rebota en la ionosfera. Y claro, el DUGA-3 no era una instalación civil; era un escudo antimisiles. O más bien, un sistema que permitiese detectar los misiles intercontinentales Minuteman III con cabeza nuclear que, supuestamente, pudiesen lanzar los USA contra la madre patria soviética.
La Guerra Fría fue una época muy, ejem, especial, así que los soviéticos negaron la existencia del Pájaro Carpintero y, por su parte, los yanquis negaron que ellos supieran que el Pájaro Carpintero existía.
Pero seguía martilleando cada día en todas las radios de onda corta del mundo. Tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac-tac.
Una matriz de miles de antenas, que media un kilómetro de largo y se alzaba a la altura de un rascacielos de 50 plantas, sencillamente, no existía.
Con todo, el DUGA-3 permaneció activo hasta 1989 y, a día de hoy es un lugar de acceso restringido, pero no por su actividad pasada, sino porque se encuentra en la zona de exclusión de Chernóbil, pues la ciudad fantasma de Prípiat está a solo 20 kilómetros.
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Andy Serkis cumple hoy 60 años y aquí os dejo su grabación del audiolibro de “el señor de los anillos”.
La locura empieza en el segundo 25.
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Nuevo Trailer de la serie #Fallout con la clásica bso del juego de @bethesda_ESP, estoy muy dentro de esta serie.
Ojalá las Adaptaciones siempre sean tan fieles como esta.
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dimitri no va a perdérselo. ¡y yo tampoco! ¿os apuntáis a dos días de software y cultura libres y a muchas sorpresas? 21 y 22 de junio. ¡no faltéis!
"¡Ay, Dimitri! Siempre de fiesta", pero nos ha confirmado su asistencia al #OpenSouthCode24
Está tan emocionado que ha puesto su alarma para el 21 y 22 de junio de 2024 😂
¡Prepárense! 🙌 🎶 Nos vemos en @latermicamalaga
⚡️OpenSouthCode.org
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JUST IN: First aerial footage captured just minutes ago of the newly opened volcanic fissure near Grindavík, Iceland.
It is estimated to be about 3 km long!
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ya está todo listo!!!
🚀 ¡Hoy es el día! Únete a nuestro último evento del año el 12/12 a las 19:00 hs en @AccentureSpain. @deors314 nos hablará sobre "Ingeniería de la resiliencia y el caos". ¡No te lo pierdas y participa en las Lightning Talks para cerrar el año con un hito! codemo.tech/IngResilenciayCa…
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This photo was taken in the London metro before the pandemic. On a normal day during rush hour, as people commuted to the office in the morning. It was their daily routine.
This is the "old normal" many leaders want to go back to.
A thread 👇
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Cuenta atrás para la apertura del centro de Google que convertirá a Málaga en epicentro europeo de ciberseguridad eleconomista.es/tecnologia/n…
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This has been deemed the “clearest picture ever taken of Mars”. She sure is a beauty … that marble in the sky. Photo credit: @NASA
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Hay un pueblo construido sobre el infierno. Su subsuelo expulsa nubes de gas tóxico y la temperatura del interior supera los 500 ºC.
Porque lleva ardiendo desde hace 60 años, y nadie sabe cómo apagar el incendio.
Esta es la historia de Centralia: un día de 1979, John Coddington, dueño de la estación de servicio de Centralia, introdujo un termómetro en uno de sus tanques subterráneos para verificar la temperatura del combustible.
Al cabo de un minuto, subió el aparato y miró al indicador: la temperatura de la gasolina era de CASI 80 GRADOS.
Algo grave, algo muy grave estaba pasando bajo el suelo de ese rincón de Pensilvania.
Centralia se fundó en 1866, cuando unos viajantes encontraron carbón en la zona. Al poco, la minería hizo del pueblo un lugar próspero al que llegaban varios caminos; entre ellos la que conectaba con Sunbury, capital del condado, y con la carretera de Harrisburg a Nueva York. La extracción del mineral mantuvo al pueblo en una existencia tranquila y próspera durante más de medio siglo.
Sin embargo, tras el final de la 2ª Guerra Mundial, la explosión de la clase media urbana, unida a que las necesidades energéticas del país se estaban desplazando del carbón al petróleo, hizo que la minería privada fuese cada vez menos productiva.
El declive hizo que, para el año 1960, el coste de intentar sacar el mineral superase a los beneficios de su venta, así que las pocas compañías que quedaban clausuraron oficialmente las minas y se marcharon del pueblo.
En Centralia quedaban 1400 personas.
Sin embargo, aunque la minería legal había desaparecido, cientos de mineros furtivos seguían agujereando el subsuelo de Centralia y acumulando desperdicios y escombros que tiraban en el vertedero local.
Entonces llegó el 27 de mayo de 1962. Y Centralia abrió la puerta del infierno.
El ayuntamiento había contratado a un grupo de bomberos procedentes de la vecina Frackville y les encargó que limpiaran el vertedero. Los bomberos, tal y como habían hecho siempre, iniciaron un incendio provocado y redujeron la mayor parte de la basura a cenizas.
No se sabe qué pasó exactamente pero, aunque el incendio nunca llegó a extenderse a la superficie, algunos de los restos aún candentes entraron en contacto con una veta de antracita. Y la antracita entró en combustión. Y ya no paró
Cuando John Coddington sacó el termómetro de su tanque de gasolina, el fuego subterráneo de Centralia llevaba ardiendo DIECISIETE AÑOS. Y NADIE SE HABÍA DADO CUENTA.
Coddington avisó a la alcaldía y al sheriff y estos concluyeron que, efectivamente, en las minas abandonadas había un incendio de combustión lenta sin llama, pero que no suponía un riesgo real para los habitantes del pueblo. Así, el pueblo no tuvo mayores sobresaltos hasta que, en 1981, un socavón se abrió repentinamente en el patio trasero de los Domboski cuando su hijo Todd, de doce años, jugaba allí.
El agujero tenía algo más de un metro de ancho pero su profundidad superaba los cuarenta y cinco metros.
Era un pozo hacia el infierno.
Pese a qué pasó más de una hora agarrado a un saliente respirando aire sobrecargado con monóxido de carbono, Todd pudo ser rescatado. En cambio, Centralia se condenó para siempre. Años de excavaciones ilegales habían seguido vaciando paulatinamente el interior de la tierra y la superficie ahora apenas era una cáscara frágil e inestable.
Poco a poco aparecieron más y más grietas y socavones. Centralia se cubría paulatinamente de heridas abiertas en la piel y en la historia del pueblo y por la que se escapaban columnas de neblina tóxica.
60 años después, Centralia se ha convertido en un territorio fantasmal. Un lugar ahogado en niebla donde apenas resisten un puñado de casas y una iglesia.
Porque el incendio aún sigue activo. Después de 60 años, las cientos de galerías subterráneas bajo Centralia siguen ardiendo a más de 500 ºC.
Un incendio que no se puede extinguir porque nadie se atreve a entrar, y que nadie sabe realmente cuándo va a parar.


































