Hay mujeres que tienen esposo, pero viven como si estuvieran solas; van solas al médico, resuelven solas sus problemas, y cuando necesitan apoyo, él nunca está.
Pero escucha esto; tú no necesitas solamente un hombre que duerma a tu lado, necesitas un compañero que esté presente cuando más lo necesitas
Los seres humanos más complicados que he conocido son aquellos que, aun siendo conscientes del peso que provocan, siguen convencidos de que son buenas personas y de que los demás son siempre los que están equivocados.
En consulta me ha tocado ver personas que asisten únicamente a una o dos sesiones porque…
He conocido seres humanos de todas las formas.
Algunos me enseñaron que se puede hacer mucho peso teniendo corazón. Otros, que todavía existen personas capaces de cuidar sin pedir nada a cambio.
Desde entonces pienso que ser humano es el punto de partida.
Ser persona se demuestra en el camino.
No elegimos llegar al mundo, pero sí podemos elegir qué clase de persona ser mientras estamos aquí.
Quien escupe para arriba cree que nunca le va a caer en la cara. Se confía, se burla, pesa, habla de más y juzga sin mirar su propio reflejo. Pero la vida tiene memoria y paciencia. No corre, no grita, no amenaza… simplemente espera. Y cuando regresa lo que lanzaste, no lo hace para hacerte sentir mal, sino para enseñarte que todo acto tiene consecuencias. Por eso, es mejor caminar con respeto, porque nadie se salva de lo que siembra.
Tal vez si fuera más interesada me iría mejor, pero no sé abrazar si no me nace, ni sonreír si no me agradas, ni regalar mi tiempo si no te quiero de verdad. Se me nota en la cara cuando estoy incómoda y no sé fingir detalles; si los doy, es porque me nacen del corazón, no por costumbre.
Estos días soy feliz porque ya no le robo la paz a nadie ni permito que me la quiten. Simplemente entro, veo algunos videos, comparto una historia y después me desconecto para disfrutar de mi día. Sin conversaciones interminables ni incertidumbre sobre quién me quiere de verdad. A veces me siento distante de todos, pero en paz conmigo misma.
Tiro un facto y me voy: no puedes exigirle uñas, cabello, renta, salidas caras o domicilios a un hombre que está luchando por salir adelante. Mucho menos si tú misma no puedes darte esos gustos. Hay mujeres que nunca han usado un perfume costoso, que solo conocen un restaurante elegante cuando un hombre las invita y, aun así, exigen una vida llena de lujos. Amiga, soñar en grande está bien, pero exigir lo que ni siquiera eres capaz de darte a ti misma es otra historia. Sé coherente.
