Vi “Animals” y puedo decir que aunque Luis Gerardo Méndez se vista de Demian Bichir en “A better life”, de Luis Gerardo Méndez se queda.
Niegan el cambio climático (aceptado por el 97% de los científicos) por pura IDEOLOGÍA obtusa e ignorante, pero se enojan con artistas que en su obra nos alertan sobre él y los acusan de promover una ¡IDEOLOGÍA!
A lo que hemos llegado.
Y también hay quienes perciben las erosiones democráticas del gobierno federal pero no las erosiones democráticas que perpetra la oposición en los estados que gobierna.
Demócratas selectivos.
Declaración de novato. Jamás escucharás a un técnico de experiencia y renombre sobajar a sus jugadores.
Hay que poner a Rafa a ver cien conferencias de prensa de Sean McVay.
(Y no estamos juzgando si es verdad o no lo que dijo. No siempre se tienen que decir verdades)
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Al equipo que ascienda la primera división tiene que darle dinero para que sea competitivo en fichajes e instalaciones.
Tal y como sucede en las ligas top.
¿De dónde saldrá el dinero? Pues del contrato general de derechos de televi…Ah, no aquí no se puede!
(Televisa es el mal)
Para empezar, este nombre NO ESTÁ ACENTUADO y se lee de corrido: “Adonai”.
Es el que se usa en la Biblia para referirse a Dios. Quiere decir: “Mi Señor”.
Dato curioso: los judíos usaban “Adonai” para no repetir el nombre sagrado de Dios: “YHWH” (en español “Yahvé” o “Jehová)
Mi decálogo:
1) No creas todo lo que te digan.
2) Piensa por ti mismo.
3) Investiga.
4) Fórmate tu opinión.
5) No escondas tus opiniones.
6) Sé congruente.
7) Evalúa tus opiniones.
8) Enmienda si erras.
9) No te enamores demasiado de tus creencias.
10) ENAMÓRATE DE LA VERDAD.
Qué triste lo de Venezuela. Creyeron en Chávez para acabar con la corrupción y luego creyeron en Trump para acabar con el chavismo.
Obviaron que las dos cosas son esencialmente lo mismo.
Desgraciadamente fuimos conquistados por el chilanguismo, o la centralización total de la vida política de este país.
Lo del federalismo mexicano ha sido solo un cuento chino.
Hasta nos llaman «el interior de la república».
Como si México fuera un calcetín.
El Floyd merecía un premio Nobel de La Paz.
Al tipo no le gustaba pelear.
Ni Gandhi llegó a tanto.
Este libro lo compré en una pequeña librería de la Toscana «para el buen entendimiento de la lengua italiana», como diría Funes.











