Ah, ¿así que no estás molesto ahora? —le vuelve a pellizcar, aunque esta vez las dos mejillas a la vez—.
Ha rodado los ojos, aunque aún así le ha dejado acercarse para ajustarle el gorro.
—Fitz es mucho más fácil de molestar que tú —dice entonces, soltando una pequeña risa—. Y para tu información, ni he coqueteado contigo ni he cometido ningún delito.
Hm, puede que tengas razón —dice en un murmullo, pero también ha acabado por apoyar la mejilla en el hombro ajeno y cerrar los ojos mientras disfrutaba de aquellas caricias—. ¿Y tú sí?
Estoy bien, solo tengo algo de sueño —ha notado que el cuerpo del contrario se ha relajado un poco, así que sigue con aquellas caricias—.
—No duda en acortar la poca distancia que queda entre ellos, estrechándole entre sus brazos y dejando alguna que otra caricia por su espalda—. ¿Seguro que era solo eso?





