De Madame Récamier se enamoraron Jacques-Louis David, quien la pintó hacia 1800, Benjamin Constant, Lucien Bonaparte, Augusto de Prusia, Jean-Jacques Ampère, Pierre-Simon Ballanche, un hijo de Madame de Staël, Jean-Baptiste Bernadotte y hasta Chateaubriand. A todos les entregó el alma —jamás el cuerpo— y algún que otro guante de cabritilla perfumado de violetas. En las Memorias de ultratumba se oyen esos roces de guantes en el vacío: “des sons affaiblis, semblables aux voix lointaines et indéfinissables de la mort”.
La forma como coartada (A propósito de un artículo de Carlos Manuel Álvarez) bookishandcompany.com/la-for…
A la altura del corazón. Poesía peruana circa 1975 bookishandcompany.com/a-la-a…
Publicada por W. B. Saunders en Filadelfia, en 1913, ‘An Introduction to the History of Medicine’ de Fielding H. Garrison, le dedica solo unas líneas —entre casi 800 páginas— a la medicina oriental: “consiste en un gran número de obras de las que ninguna posee la más mínima relevancia científica”.


