Había llegado la noche decisiva y Theo ya se encontraba en el bosque, esperando a la joven. Esperaba que ella apareciera; de lo contrario, él también perdería sus poderes, pues a esas alturas ambos estaban intrínsecamente vinculados. Había llevado una tienda de campaña y un
saco de dormir, además de una buena provisión de comida y bebida; si iba a pasar allí toda la noche, pretendía hacerlo con comodidad. Caminaba de un lado a otro mientras empezaba a oír los aullidos de los lobos. (@magiaenlasangre)
Era de noche cuando Theodore se coló en la biblioteca de la escuela. Su familia había sido clara: tenía que encontrar el libro prohibido. Encontrarlo y robarlo. Caminó despacio hasta llegar a la sección restringida, donde se guardaba una multitud de libros prohibidos.
Tomó el libro y estaba a punto de marcharse cuando vio a lo lejos a una joven que también leía algo a un lado; por alguna razón, algo lo atrajo hacia ella. Se acercó lentamente, ocultó su libro y apoyó una mano sobre la mesa, justo frente a la
rubia.
—¿Qué haces? ¿Lecciones clandestinas?
@magiaenlasangre











