Per aspera ad astra

Joined September 2011
De verdad no tengo cómo agradecer tanto cariño. Muchísimas gracias por haber pensando en mí, dedicarme el tiempo y acercarme a gente tan maravillosa. Definitivamente Venezuela late.
«𝐋𝐢𝐛𝐫𝐢𝐭𝐨, 𝐥𝐢𝐛𝐫𝐢𝐭𝐨, 𝐩𝐚𝐜𝐢𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚 𝐲 𝐚𝐦𝐨𝐫» El mismo día en que su hermana regresó a Venezuela, Clara Machado Parisca conversó con Venezuela Late. Entre Éluard, San Agustín y la Odisea, habló del duelo por lo que no fue y de una libertad que se ejerce en las cosas pequeñas. Por Elizabeth Sánchez Vegas | Venezuela Late Mientras una caravana atravesaba Lara, Carabobo y Aragua sin terminar de llegar a Caracas, la mujer que compartió habitación de niña con María Corina Machado estaba en su casa de Ciudad de México, frente a un micrófono, diciéndonos que aquel era uno de los días más bellos de su vida. Enseguida añadió: «aunque no he salido de mi casa». Clara Machado Parisca, la menor de cuatro hermanas, historiadora del arte de formación y productora de ficciones para la pantalla, se presenta en sus redes como una venezolana que ama los libros y la libertad. Vivió el regreso de su hermana como lo hemos vivido millones de venezolanos repartidos por el mundo: a miles de kilómetros y, sin embargo, en el centro de todo. Ella lo dijo a su manera. María Corina se había llevado consigo un pedazo de cada uno de nosotros, y éramos millones acompañándola en una dimensión espiritual inmensa. «Si hay un día para estar orgullosa de ser venezolana», nos dijo, «ese día es hoy». Clara tiene una cualidad que se descubre apenas comienza a hablar: una inteligencia vivísima, acompañada de una cultura extraordinaria que comparte con la mayor naturalidad. Escucha con atención, se ríe de sí misma, se emociona sin reservas y pasa de una reflexión profunda a una ocurrencia divertida con una soltura encantadora. Hay en ella una combinación de sensibilidad, alegría, curiosidad y generosidad que vuelve especialmente grato escucharla. Y cuanto más se la conoce, más se comprende que su riqueza personal alcanza mucho más allá de los libros que ha leído y de las historias que ha contribuido a contar. Devorah abrió la conversación evocando el desenlace de Doña Bárbara, cuando desaparece el nombre de El Miedo y todo vuelve a llamarse Altamira. A partir de esa imagen, le dijo a Clara que aquel domingo el miedo dejaba de existir. Clara la corrigió con dulzura. Para ella, el miedo se fue en octubre de 2023, cuando nació un movimiento lleno de luz en el que millones de personas decidieron ejercer su libertad mediante pequeñas acciones que terminaron transformando el país. Lo terminó de comprender en Oslo. Cuando un régimen te arrebata la familia, te separa y te deja sin nada que perder, ya no le queda con qué asustarte. «¿De qué sirve vivir si no puedes abrazar a las personas que amas?», preguntó, y pensó en los cumpleaños y las Navidades que la distancia nos ha robado, en las alegrías y las tristezas que no pudimos compartir. Ella también se fue, como tantos venezolanos, y ha construido una vida en otro lugar, pero nada sustituye a la familia, a la tierra ni a los amigos. «Hay algo que nos llama». La maquinaria diseñada para dispersarnos acabó fabricando, sin proponérselo, su propio antídoto. «Ese deseo de volver a unirnos fue más fuerte que cualquier cosa». Habló de un país que no piensa arrodillarse ante nadie ni aceptar que otros le dicten qué es la libertad y cómo debe lucir. Habló de una gente que por fin puede hacer planes sin preguntarse qué harán los chavistas mañana, aunque sepa que nada estará resuelto de un día para otro y que queda muchísimo por hacer. Y se atrevió a decir lo que otros callarían por pudor. Se disculpó de antemano por sonar cursi, admitió «yo soy un poco así», y dijo que la diferencia está en que «a nosotros nos mueve el amor». El amor por el país, por la familia y también por uno mismo, ese amor propio que se niega a aceptar cualquier imposición contraria a sus valores. Contra eso, dijo, no se puede luchar. Ese amor nos hace “indetenibles”, una palabra que repitió varias veces durante la noche. Carlota le preguntó cómo conservar en el futuro ese valor cívico que se escuchaba en las calles, ese «María, Dios te bendiga» tan lejano del sálvese quien pueda. Clara empezó por la familia, porque allí nos construimos como personas, sea cual sea su forma, y porque los regímenes lo saben y por eso es lo primero que destruyen. Reunificarla será la tarea inicial. Después habló del alma, que cada uno cultiva según sus creencias y su educación, «y de ahí la libertad». También habló de las artes y la cultura, a las que ha dedicado su vida porque desde muy joven descubrió en ellas una manera de enfrentar la existencia. Recordó que Santa Teresa, San Juan de la Cruz y San Agustín fueron grandes filósofos, y que hoy escritores, pintores y cineastas nos siguen dando sustento espiritual. Admitió que defenderlas cuesta, porque no todo el mundo cree en eso, pero quien lo descubre, aseguró, no lo suelta nunca más. Clara sostiene que diseñar el futuro, el de una persona y el de un país, es un ejercicio de imaginación, y que la imaginación no viene dada: se cultiva. Quien pasa los días calculando cómo llegar vivo a la noche y cómo conseguir lo indispensable para los suyos ya no tiene tiempo de imaginar nada. Pocas veces he oído describir con tanta exactitud la crueldad más silenciosa de una dictadura, que además de encarcelar personas les confisca el porvenir. Llevó el argumento hasta un lugar que a muchos sorprenderá: quien no puede imaginar tampoco puede creer en Dios, porque cada uno de nosotros necesita imaginarlo para creer en él. Le pedí que nos leyera «Liberté», de Paul Éluard, el poema que la aviación británica dejó caer en paracaídas sobre la Francia ocupada, junto con las medicinas y las armas de la resistencia. Antes de empezar, nos contó que Éluard lo concibió como un poema de amor para su esposa, y que al llegar al final no conseguía quitarse de la cabeza otra palabra. Eso la conmueve, explicó, porque la libertad está muy mal entendida. A veces se confunde con libertinaje, cuando en realidad tiene que ver con la entrega, con saber recibir amor para poder tomar las decisiones que queremos y debemos tomar, con saber elegir el deber ser. Yo había confesado al comienzo del programa que llevaba el día entero llorando, y mientras Clara leía seguí haciéndolo sin ningún pudor. Nos contó que esas imágenes la devuelven a su infancia y a un día cualquiera en Caracas, y nos invitó a leer el poema muchas veces, incluso a aprenderlo de memoria, porque cada lectura abre otra dimensión. Al terminar, nos dejó una pregunta que todavía no he logrado soltar: ¿dónde escribiría yo ese nombre? Quise saber qué puede despertar un poema allí donde un discurso político no llega, y Clara respondió hablando del duelo. Del duelo por lo que teníamos y nos arrancaron de las manos, y de otro más difícil de nombrar, el duelo por lo que no fue. «Yo siempre pienso en esa persona que no fui». Cualquier venezolano, aseguró, podría contar la historia de lo que creyó que iba a ser. Esas emociones despiertan dolor, rabia y a veces arrepentimiento, pero también pueden conducir a la gratitud si uno se da permiso de sentirlas. La poesía, dijo, toca el mismo lugar del alma que la música, ese que la prosa más concreta casi nunca alcanza. Para explicarlo recurrió a una comparación muy cotidiana: el dolor que sentimos al día siguiente de levantar pesas, cuando descubrimos en los brazos músculos que ni siquiera sabíamos que teníamos. El alma también guarda rincones adoloridos que nada había tocado, y un poema los mueve. Sin pretender hablar como psicóloga, defendió el derecho a sentirlo todo. Reprimir las emociones sería la peor manera de reconstruirnos, sobre todo cuando llegue la hora de mirar a la cara a ciertas personas y aprender a perdonar, sin que eso signifique impunidad ni olvido. Tampoco cree en la esperanza por decreto. A veces, dijo, solo quien acepta la realidad en toda su dureza puede empezar a cambiarla. Carlota volvió más tarde con una pregunta que nos inquietaba a todos: ¿hemos aprendido los venezolanos el verdadero valor de la libertad? Clara fue honesta. Todavía tenemos cosas que demostrar, ella incluida, y nada debe darse por sentado. Aun así, mirando estos dos últimos años, cree que sí hemos aprendido el sentido del deber ser. Y pidiéndonos que por un momento olvidáramos que es su hermana, confesó que ese mismo domingo le había llegado de golpe una certeza: cuanto María Corina ha hecho en su vida lo ha hecho a punta de valores y convicción, igual que su equipo y que el país que, mientras conversábamos, la acompañaba en la calle. Las elecciones de julio de 2024, añadió, fueron, además de un triunfo, la manifestación de una sociedad civil en la que cada uno hizo lo que le tocaba. De ahí extrae su definición de libertad, que tiene mucho más de cotidiano que de épico: ceder el paso en la calle, ser educado, botar la basura donde corresponde, recoger los desperdicios de una playa sucia delante de los hijos. Me conmovió que, en el día más extraordinario que hemos vivido en años, la hermana de María Corina nos hablara de una playa sucia. Tiene sentido: el país, dijo, se perdió «de a pedacitos», y la verdadera catástrofe fue despreciar durante años esas pequeñas acciones individuales. Ahora que empieza el rescate de las instituciones, nos toca ejercer la libertad todos los días para no volver a perder lo grande. Le corresponde a nuestra generación lo que hicieron quienes vieron el horror de la Segunda Guerra Mundial y dedicaron su vida a defender un mundo libre: contar lo que vivimos a quienes vienen detrás y a otros países. Hemos aprendido, además, que nuestra voz suma. Por eso la gente salió a recibirla sin esperar a ver qué hacía la mayoría: una sociedad civil nace cuando cada uno actúa por convicción, sin calcular quién va ganando ni dónde le conviene estar. «Hoy tengo más esperanza de la que he tenido en veintiséis años», nos dijo. Cuando abrimos la sala, la primera en tomar la palabra fue Corina Yoris. Recordó el artículo en que comparó a María Corina, en blue jean y con la bandera en alto, con la Libertad de Delacroix, y la llamó la imagen viva de la libertad. Clara le respondió con una película francesa, Los hombres libres. Su obsesión por la Segunda Guerra Mundial, sobre la que lo lee y lo ve todo, le viene de su padre, y aquella historia de líderes religiosos que protegieron a perseguidos durante la ocupación de París la marcó. Contó que sigue a un muchacho que empieza sin creer en nada y termina entregado a la resistencia, y que en el fondo dice que los hombres libres son los que deciden. Entonces le agradeció a Corina la decisión dura y arriesgada que tomó por todos nosotros, y le dijo que estaremos siempre en deuda con su ejemplo. Llevaba tiempo esperando la oportunidad de darle las gracias. Después la sala se llenó de voces: oyentes que nos escuchaban desde la madrugada europea y jóvenes que no han conocido otro país y que, aun así, no se dejaron robar la identidad. Sus preguntas llevaron a Clara a terrenos más íntimos. Le preguntaron qué etapa de esta lucha le había costado más. Confesó que nunca se había detenido a pensarlo, y sin embargo la respuesta le salió enseguida: 1998. Tenía diecinueve años, luchaba con todas sus fuerzas por otras opciones democráticas y sentía la impotencia de que no la escucharan, de que le respondieran que no entendía nada porque venía del privilegio. Esa polarización, dijo, nos hizo mucho daño. Para ella aquel año fue la culminación de una larga temporada en que el país perdió los valores sin que nadie se atreviera a tomar las pequeñas decisiones que exigía el deber ser. Recordó la toma de posesión de Hugo Chávez, aquel juramento que agravió la Constitución sin que nadie se levantara a exigir que se repitiera conforme a la ley. Ver cómo el país se llenaba de una energía tan oscura sigue siendo lo más traumático de todo. «Eso es lo que no he superado». Cuando le preguntaron por qué María Corina ha entregado su vida a esta lucha, Clara habló de misión. Hay personas que desde muy pequeñas saben a qué vinieron a la vida, y su hermana supo siempre que venía a dejar Venezuela mejor de lo que la encontró, fiel a aquella enseñanza de su casa según la cual quien más tiene o más recibe, más debe dar. Empezó en la sociedad civil, visitando un albergue de niños abandonados al que llevó a su madre, y fue creciendo. Clara insistió en que aquello no tiene nada de místico. Es trabajo y preparación. María Corina fue siempre una estudiante impecable, se rodeó de economistas hace veinte años y fue a Yale para formarse como la líder y la gerente que el país necesitará. Entiende que el individualismo nos ha hecho mucho daño y que nuestros destinos están conectados, pero también que el sacrificio por los demás necesita amor propio. Clara admira, sobre todo, cómo resistió años de reveses, soledad y rechazo. «Yo no sé si hubiese aguantado». ¿De dónde saca su hermana fuerzas para siete horas de caravana? «Yo ya estaría fulminada», respondió Clara, y habló de una entrega tan completa que no deja espacio para el cansancio. Lo que más la motiva, añadió, son sus hijos. Es madre y, como tantas venezolanas, quiere que regresen y dejarles un país donde puedan ser felices. Clara citó de memoria a Andrés Eloy Blanco: quien tiene un hijo tiene todos los hijos del mundo. Contó también su propia historia. A los veinticinco años atravesó una relación muy difícil y llegó a sentir que la vida no tenía sentido. La sostuvieron los libros. Pensó que si ella había pasado por aquello, alguien más tenía que estar pasándolo, «así sea una persona», y decidió dedicar su vida a la ficción. Antes de marcharse de Venezuela recorría los colegios con una maletica de libros y un lema que nos repitió casi con timidez: «librito, librito, paciencia y amor». Sobre su papel en el futuro contestó con la salsa, «yo no sé mañana», aunque sabe que estará al servicio del país a través de las historias, aunque tenga que hacerlo sola, lector por lector. Imagina un hogar venezolano que, después de tanta separación, sabrá valorar cada momento compartido como antes no lo hacía y unas madres que serán quienes nos reunifiquen. Lo que más la conmovió de ese domingo fueron las mujeres que se acercaban a su hermana para decirle que si ella había vuelto, sus hijos también podrían volver. Ya avanzada la noche se unió al programa Idania Chirinos, que había estado a punto de entrar a Venezuela con María Corina, y nos contó lo que estaba ocurriendo en ese momento. Minutos antes la había llamado Henry Alviárez desde el volante de la camioneta, mientras María Corina saludaba de pie a una multitud en la que no cabía un alfiler. Idania recogió la frase que una señora le gritó desde una ventana: «No te vamos a dejar sola». Clara le respondió con gratitud, porque sin quienes han acompañado a su hermana nada habría sido posible, y subrayó la espontaneidad de esa gente que ya no espera que alguien venga a arreglarle el país. Confesó que le habría gustado teletransportarse para estar allí. Del precio que ha pagado la familia habló sin adornos. Ha sido duro ver sufrir a quien se ama, y aun así nadie le pidió nunca que se rindiera. «Si algún día como hermana tengo que hacer de escudo humano, así lo haré». La historia de María Corina, dijo, la contaría como el viaje del héroe, esa estructura que todo guionista aprende y que sostiene casi todas las historias que nos contamos, desde la verdad y sin olvidar a quienes la acompañaron, porque ninguna líder es nadie sin su gente. Lo difícil será escoger qué dejar fuera. Le preguntamos por su madre, Corina Parisca. Está muy orgullosa, ha sufrido un ensañamiento que ningún adulto mayor debería padecer y está desesperada por pisar suelo venezolano. Clara recordó un documental sobre Isaías Medina Angarita que vio de niña en VHS («acabo de revelar los años que tengo», se rió). Según contó, el expresidente volvió del exilio muy enfermo y, al llegar a Maiquetía, pidió que lo pusieran de pie para pisar su tierra. Así está su madre. «Lo vamos a hacer todos juntos. Y llegar a casa». Al despedirse nos dijo que contáramos siempre con ella. En Oslo nos había pedido que buscáramos a un venezolano y escucháramos su historia. Esa noche escuchamos la suya. Durante nuestra conversación, pasó de San Agustín a una película francesa y de Éluard a una salsa, con la naturalidad de quien ha encontrado en los libros una manera de comprender la vida y acompañar a los demás. La Odisea, una de las historias que más la conmueven, cuenta el regreso de Ulises a Ítaca. El de Clara todavía está pendiente. Sospecho que, cuando le llegue el turno, bajará del avión con una maletica de libros. 🎧 La conversación completa con Clara Machado Parisca puede escucharse en nuestro canal de YouTube: youtu.be/2ii8J3OFhkA @lavalada @VLate2025 @elhabito @devorahsasha @LeCoffeeCat
1
2
17
El abrazo de @MariaCorinaYA y @IsmaelGabriel22 ❤️‍🩹 Gabito, del equipo de prensa de María Corina, fue secuestrado por la dictadura en plena campaña de 2024. Salió de prisión después del 3 de enero, cuando ella estaba en el exilio, así que no se habían podido abrazar, hasta anoche en Caracas.
4
584
4
2,031
16,058
🇻🇪
11
257
8
1,309
12,453
Los venezolanos, todos, estamos claros. No nos van a engañar. No nos van a meter a un bolichico por los ojos. Ni nos arrodillamos. Somos los mejores aliados y amigos, cuando la cooperación es genuina. Y los seremos. Pero no somos idiotas. Queremos libertad y no nos conformamos con nada diferente.
38
873
7
2,881
37,042
#AHORA | María Corina Machado apenas saliendo de Carabobo y entrando al estado Aragua.
54
1,721
53
7,640
110,600
🎙️ Este domingo 25 de octubre, a las 8️⃣ p. m., hora de Miami y Venezuela, recibimos en @VLate2025 a una invitada de lujo, 𝐂𝐥𝐚𝐫𝐚 𝐌𝐚𝐜𝐡𝐚𝐝𝐨 𝐏𝐚𝐫𝐢𝐬𝐜𝐚 (@lavalada). 🔔 Activa la campanita y acompáñanos en Venezuela Late. ¡Te esperamos! xitter.cf/i/spaces/1aJbd…
3
25
1
60
1,324
Todo los venezolanos hemos pagado un precio alto por nuestro país, a todos el chavismo nos robó todo. Nadie ha pagado un precio más alto, que nadie más. Cero chantajes con eso.
7
168
5
381
4,551
La IA además de no ser inteligente, es ignorante. Qué síntoma de los tiempos que nos fiemos de ese engendro para validar nuestro propio conocimiento.
12
23
6
146
5,389
Adóptalo, casi no va a crecer 🤗
190
4,557
491
47,335
845,129
¡Una maravilla las movilizaciones de hoy en todo el país! Es el comienzo de lo que viene, porque nuestra voz importa. Somos un pueblo decidido a ser libre. Y sí, esto es lo que hay: apenas una muestra de todo lo que viene. Estamos decididos a avanzar hasta conquistar nuestra Libertad. 🎥: Caracas.
🇻🇪 Este #22Oct, los venezolanos alzamos la voz en todo el país por la libertad y la democracia. Desde cada estado, ciudadanos se movilizan para exigir respeto al mandato ciudadano, libertad para los presos políticos, regreso seguro de María Corina y cronograma electoral presidencial. 🧵⬇️ Hilo con las movilizaciones: 📍 #Táchira
647
6,105
198
15,130
357,445
🚨No es broma: Morena busca acceso a salón VIP del AICM para senadores La senadora del PRI, @ClaudiAnaya, denunció que desde la Mesa Directiva del Senado se solicitó acceso al Salón de Protocolo del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México para legisladores que viajan a las sesiones. La priista difundió un oficio fechado el 5 de octubre, firmado por Daniel Sibaja, secretario técnico de la Mesa Directiva, y dirigido al canciller Roberto Velasco. El salón está destinado a la atención de diplomáticos y altos funcionarios, con espacios privados y asistencia en trámites aeroportuarios. Aunque integra la Mesa Directiva, Anaya aseguró que nunca solicitó ese beneficio. “Yo no pedí nada, ellos mandan”, reclamó. Información de @Juan_OrtizMX
103
1,162
23
2,736
45,615
“María Andreina Lárez, una niña venezolana en Chile, es la ganadora de El Placer de Oír Leer 2026, el mayor concurso de lectura en voz alta de NTV, el canal cultural familiar de TVN”. Tienes que oír el arte y la gracia de esta niña. Aplausos.😍🇻🇪 📹itsnews_anzoategui ntv_chile
103
1,058
53
3,019
51,177
🎙️ Este domingo 25 de octubre, a las 8⃣ p. m., hora de Miami y Venezuela, recibimos en @VLate2025 a 𝐂𝐥𝐚𝐫𝐚 𝐌𝐚𝐜𝐡𝐚𝐝𝐨 𝐏𝐚𝐫𝐢𝐬𝐜𝐚, una venezolana que trabaja donde la imaginación se convierte en proyectos y las historias llegan a la pantalla. Con ella conversaremos sobre creatividad, identidad y el desafío de abrirle camino al talento; sobre los valores que nos hacen comunidad y cuánto podemos hacer con lo que somos. Una oportunidad para mirar a Venezuela desde su riqueza humana y cultural, y preguntarnos cómo transformar nuestras ideas en nuevas posibilidades para el país que queremos construir. 🔔 Activa la campanita y acompáñanos en 𝐕𝐞𝐧𝐞𝐳𝐮𝐞𝐥𝐚 𝐋𝐚𝐭𝐞. ¡Te esperamos! xitter.cf/i/spaces/1aJbdEgjlyaKX…
16
1
16
813
Una reina, si me preguntan.
6
90
14
376
52,948
La Autopista Mexico Acapulco es tierra de nadie: el narco-estado la tiene entregada al Crimen Organizado para que roben y secuestren a placer. Ayer cerca de las 20 hrs de la noche cerca de la caseta de Palo Blanco y Chilpancingo, una Cherokee Negra intententó bajar a una familia que regresaba de Acapulco con armas largas. Se les cerraron, pero el padre de familia logró esquivarlos acelerando a fondo , lo siguieron un rato hasta que desistieron (escucho dos detonaciones mientras huia). Cuando llegó aterrorizado a la caseta de Palo Blanco , la de la caseta le dijo con hueva que "ahi estaba la @GN_MEXICO ". Lo único que habia eran dos patrullas vacías. VACIAS. Cuando llegó a México comentó el incidente en un chat de WhatsApp de seguridad de esa autopista que tiene cientos de miembros. Resulta que esa Cherokee Negra SRT ya ha sido reportada en múltiples ocasiones por otros incididentes en esa zona y por supuesto que nadie los toca porque operan en total complicidad con la @GN_MEXICO. Lo peor es que varios miembros del grupo del chat le recomendaron que no denunciara porque le "iba a ir peor". Estamos a merced de los delincuentes. El Estado no solo NO nos protege. El Estado es cómplice. El Estado nos asalta, nos secuestra y nos mata. ¿Hasta cuando va a aguantar así este pais? Que pinche tragedia. Pobre México.
288
4,314
108
9,368
237,223
La lengua de las mariposas. De las películas más desgarradoras que he visto.
Qué pena que una guerra incivil hiciera tanto daño a la cultura. Una escena estremecedora: un hombre bueno camino del matadero, los suyos llorando sin poder ayudarlo por miedo y un niño, al que tanto enseñó, descubriendo lo repugnante que puede ser el mundo de los adultos.
6
311
¡Un momento Madres Buscadoras! 😡… la senadora está trabajando en lo importante: Las salas VIP de aeropuerto.
308
4,518
74
17,372
277,181
Ella era Melika Azizi, de 18 años. Fue detenida en enero en Irán por protestar contra la tiranía islámica y acusada de "guerra contra Dios", un delito castigado con la muerte. Durante todo este tiempo fue constantemente torturada. En el tribunal, Melika le dijo al juez: "has dejado que tantos jóvenes sangren. ¿Cómo puedo quedarme callada? No me importa, solo mátenme". Hoy fue ejecutada. Quiero ver a todos los que posan indignados con banderas de Palestina y a tantas organizaciones feministas decir algo. Quiero ver cómo señalan a estos asesinos criminales de la teocracia iraní. Quiero verlo.
63
1,314
33
1,920
40,192
Tsundoku - the collecting of books but letting them pile up at home without reading them. Is Japanese the only language that has an actual word for this delicious way of living that I practice passionately.... ??? We need to invite an English version .... Apparently - plse confirm Japanese speakers - it combines two Japanese words "to pile things up ready for later and leave"), and dokusho - "reading books" ....
83
49
8
567
21,986
Porque sin irse no hay volver. Sin morir no hay resucitar.
84
2
430
6,348