Máster en Desarrollo del factor Humano y Organizacional, Ecología Emocional, Master en Sexualidad Humana y Parejas 5543514046 Fan de A. María y los Musicales.

Polanco, Ciudad de Mexico
Joined April 2011
SOBRE MI TRABAJO: No trabajo para que dependas de mí. Trabajo para que un día puedas mirarte al espejo sin miedo. No creo en las terapias que adornan el dolor con frases vacías. Creo en la conciencia. En aprender a mirar las heridas sin romantizarlas. En entender que el amor, la sexualidad, la ansiedad, la culpa, el duelo y el deseo forman parte de la experiencia humana… y merecen ser hablados con verdad, no con vergüenza. Acompaño personas, parejas y procesos humanos desde un lugar muy claro: sin juicio. No me interesa decirte quién deberías ser. Me interesa ayudarte a descubrir quién eres realmente debajo del miedo, de las máscaras y de las expectativas que otros pusieron sobre ti. Creo profundamente en la comunicación, el respeto, la lealtad y la responsabilidad emocional. Pero también creo que nadie sana desde la humillación. Por eso mis espacios terapéuticos no buscan perfección. Buscan honestidad. A veces confrontaré tus silencios. A veces cuestionaré tus heridas. Y otras veces simplemente estaré ahí mientras recoges partes de ti que creías perdidas. Porque sanar no siempre significa volver a ser quien eras. A veces significa convertirte, por fin, en quien nunca te permitieron ser. Me comprometo con el alma de cada proceso. Porque antes que terapeuta… soy humano. F. Jaime #SaludEmocional #SaludSexual #Tanatologia #SaludMasculina #LGBT
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Para mí como sexólogo que es la verdadera intimidad. La intimidad de dormir juntos, pero no de una manera sexual. la intimidad de sentir el calor de un cuerpo en una habitación fresca. sus manos, acariciar sus dedos, abrazándote con fuerza. la intimidad de la respiración sincronizada. medio besos somnolientos. sentirse seguro. sentirse cálido. despertar y darte cuenta de cuánto le amas. lo precioso que es esto. encontrar la felicidad en la punta de sus dedos, acariciar su cabeza, cerrar los ojos de nuevo. acercarse. quedarse dormido. Eso para mí es intimidad real. #BuenosDíasATodos
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Hace mucho que no les escribía un texto largo así que hoy hablaré de algo de lo que sé y mucho. El DESEO. Y si no tienes menos deseo… sino menos ganas de tener el sexo de siempre? Nos preocupa mucho cuando el deseo cambia. “Ya no tenemos sexo como antes.” “Ya no me busca igual.” “Algo se está apagando.” Y enseguida pensamos que el problema es la libido, la edad, las hormonas, la rutina… o peor aún: que se acabó el amor. Pero quizá deberíamos hacernos una pregunta diferente: ¿Y si el deseo no desapareció, sino que se cansó de repetirse? El cuerpo cambia. La mente cambia. Nosotros cambiamos. Entonces, ¿por qué esperamos que nuestra sexualidad permanezca exactamente igual durante diez, quince o veinte años? Hay parejas que conocen perfectamente de qué lado duerme el otro, cómo toma el café, qué le preocupa, qué medicamento necesita y hasta qué programa quiere ver antes de dormir… pero hace años que no se preguntan: “¿Qué te excita hoy?” No lo que te excitaba cuando nos conocimos. No lo que siempre hacemos. No lo que suponemos que debería gustarte. Hoy. La intimidad también necesita curiosidad. Hablar de fantasías. Atreverse a pedir. Escuchar sin juzgar. Volver a coquetear. Besarse sin que necesariamente tenga que ocurrir algo después. Recuperar el juego, la piel, la expectativa. Porque una pareja puede amarse profundamente y, sin darse cuenta, haber convertido su vida sexual en un procedimiento conocido de principio a fin. Y el deseo difícilmente sobrevive donde ya no queda nada por descubrir. Quizá después de muchos años juntos el reto no sea tener más sexo, sino volver a mirarnos como seres deseantes y no solamente como compañeros de vida. La sexualidad no se conserva repitiéndola. Se conserva permitiéndole evolucionar. Así que esta noche te dejo una pregunta incómoda: Si tu pareja te mirara a los ojos y te preguntara: “¿Qué deseas sexualmente hoy que nunca te has atrevido a pedirme?” ¿Sabrías qué responder? Y todavía más importante… ¿te atreverías a decir la verdad? F. Jaime #BuenosDíasATodos #Sexualidad #DeseoSexual #Pareja #Intimidad – at Miguel Hidalgo, Distrito Federal
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Cuanto más mayor me hago, entiendo mejor por qué la gente desaparece en la jardinería, la repostería, la lectura y los largos paseos. No porque la vida se volvió aburrida. Porque la paz se volvió valiosa. Ya le estridencia, el conflicto, los celos, la competencia de que se tiene y que no ya pasan al basurero. Después de los 50, debemos pensar que queremos hacer con el tiempo que nos queda. #BuenasNochesATodos – at Miguel Hidalgo, Distrito Federal
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Cosas que se me vienen a la mente de sexólogo… A veces quiero escribir algo tan indecente que, después de leerlo, tengan que mirar a a su alrededor para asegurarse de que nadie escuchó lo que acaban de sentir. 😉 Pero no se preocupen que no haré… Empecemos la semana laboral con el ánimo bien arriba. #BuenosDías 😬
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HOMBRES GAY DESPUÉS DE LOS 50: ¿CUÁNDO NOS VOLVIMOS INVISIBLES? La juventud tiene fecha de caducidad. La dignidad, no. Hay una realidad incómoda dentro de nuestra comunidad homosexual: envejecer siendo gay puede convertirse en una experiencia profundamente solitaria. Un día tienes 25 años, eres atractivo, deseado, te buscan. Después llegan los 50, los 60 y, de pronto, para muchos ya no eres un hombre deseable, simplemente eres «el señor». ¡Qué ironía! Una comunidad que lucha contra la discriminación termina discriminando a sus propios integrantes por el terrible pecado de cumplir años. Muchos hombres maduros no encontraron pareja. Sus padres murieron, sus hermanos formaron familias, los amigos se alejaron y el teléfono dejó de sonar. La soledad comienza a pesar y, algunas veces, termina convirtiéndose en depresión. Algunos buscan desesperadamente afecto en hombres jóvenes que, aprovechándose de su vulnerabilidad, les venden compañía disfrazada de amor. No todos, por supuesto. Existen relaciones entre generaciones auténticas y maravillosas. Mi abuela decía: «Viejo que no da dinero, da lástima». ¡Qué frase tan cruel! Pero ¿desde cuándo tenemos que pagar para merecer cariño? A mis contemporáneos les digo: ¡dejen de pedirle permiso a la juventud para sentirse deseables! No necesitan un abdomen perfecto ni aparentar 30 años para vivir una sexualidad plena. Construyan amistades, recuperen ilusiones, enamórense. ¡La sexualidad no se jubila y la sensualidad no tiene fecha de vencimiento! A los jóvenes: no tienen obligación de sentirse atraídos por un hombre mayor, pero sí de respetarlo. Muchos de esos hombres lucharon por libertades que hoy ustedes disfrutan. Y recuerden: si la vida se los permite, algún día estarán del otro lado de esa mirada. Envejecer no significa dejar de ser hombre, homosexual, sensual o digno de amor. Y estar solo no significa estar condenado a la soledad. El amor puede llegar a los 20, a los 50 o a los 75. Lo que jamás debemos permitir es que el miedo a no encontrarlo nos obligue a aceptar cualquier cosa que se le parezca. Y termino preguntando: A los jóvenes: ¿por qué desprecian tanto la vejez si es precisamente el futuro al que esperan llegar? Y a los maduros: ¿cuándo comenzaron a creer que para merecer amor tenían que pagar por él o disculparse por haber envejecido? F. Jaime
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NO SIEMPRE QUE BUSCAS SEXO ESTÁS BUSCANDO PLACER Puedes tener mucho sexo y estar profundamente desconectado de tu sexualidad. Sí. Aunque parezca contradictorio. Puedes coleccionar encuentros, cuerpos, conversaciones calientes, fotografías, matches y noches que terminan en una cama… y seguir teniendo “hambre”. Porque a veces no buscamos placer. Buscamos confirmación. Confirmar que todavía gustamos. Que todavía provocamos. Que todavía alguien nos elegiría. Que nuestro cuerpo sigue siendo deseable. Que la edad no nos ha vuelto invisibles. Que aún “cotizamos” en ese extraño mercado en el que convertimos el deseo. Y no hay nada malo en disfrutar del sexo casual. El problema comienza cuando necesitas el deseo de los demás para recordar tu propio valor. Entonces ya no buscas solamente un cuerpo. Buscas un espejo. Y cada nuevo encuentro te devuelve durante unas horas una imagen tranquilizadora: “Todavía puedo. Todavía gusto. Todavía valgo.” Pero el efecto dura poco. Por eso necesitas otro mensaje. Otro like. Otro cuerpo. Otra conquista. No porque tengas demasiado deseo, sino porque quizá hay algo dentro de ti que nunca termina de sentirse suficientemente deseable. Como sexólogo, me interesa mucho menos preguntarte cuánto sexo tienes que preguntarte desde dónde lo estás teniendo. ¿Desde el deseo? ¿Desde el placer? ¿Desde la curiosidad? ¿Desde la libertad? ¿O desde el miedo a comprobar que, si nadie te desea, no sabes cómo desearte tú? La sexualidad también es autoestima. Y aprender a sentirte eróticamente valioso sin necesitar permanentemente la mirada ajena quizá sea una de las formas más profundas de libertad sexual, no importa la edad que tengas. Así que hoy no voy a preguntarte cuántas personas desean acostarse contigo. Voy a preguntarte algo bastante más incómodo: Si mañana nadie te viera , joven, atractivo, sensual y deseado… ¿Seguirías sintiéndote sexualmente valioso(a)? F. Jaime #BuenasNochesATodos
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Mini reflexión mañanera: La atracción mental es mucho más fuerte que la física, de una mente no te escapas ni cerrando los ojos. #BuenosDías
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Contestando preguntas: Me hicieron una interesante a qué se enfrenta a veces en sexólogo en consulta? Ejemplo: Pasó de bisexual y cis a lesbiana y de tendencia femenina no binaria a gay y de tendencia masculina a no binario… 🤯🤔😬
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"La soledad es fortaleza; depender de la multitud es debilidad". Simone de Beauvoir (1908-1986)
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LA EXTRAÑA CONTRADICCIÓN DE SEGUIR CREYENDO Entre la incertidumbre, el miedo y la esperanza. Hay tres palabras que, a primera vista, parecen contradecirse: incertidumbre, miedo y esperanza. Sin embargo, pueden habitar simultáneamente en una misma persona, en un mismo pensamiento y hasta en un mismo instante. A lo largo de mi experiencia profesional como analista, sexólogo, tanatólogo, coach ontólogico he comprendido algo profundamente humano: podemos tener una esperanza inmensa mientras el miedo nos paraliza. Podemos soñar con un futuro extraordinario mientras la incertidumbre nos roe por dentro, como si alguien estuviera lijándonos lentamente el pensamiento. Y qué ironía tan desconcertante: tener tantas ganas de vivir y, al mismo tiempo, sentirnos incapaces de avanzar. Hay personas que llevan años atrapadas en sus propios temores, atadas a inseguridades que ni siquiera saben explicar. Y, sin embargo, siguen haciendo planes, imaginando otros amaneceres, construyendo mentalmente una vida distinta. ¿Cómo se puede estar tan paralizado y, al mismo tiempo, tener tantas ganas de llegar a alguna parte? Quizá porque la esperanza no siempre es sinónimo de valentía, ni el miedo significa necesariamente cobardía. A veces, ambos son simplemente la expresión de alguien que todavía desea vivir, aunque momentáneamente no sepa cómo hacerlo. Y ahí está una de las contradicciones más fascinantes del ser humano: podemos sentirnos derrotados sin haber renunciado, perdidos sin dejar de buscar y profundamente cansados sin haber perdido las ganas de continuar. Nos aferramos a esa extraña certeza de que, como tantas veces en el pasado, encontraremos alguna salida. Quizá no la que imaginábamos, quizá no cuando la necesitábamos, pero sí alguna que nos permita recuperar un camino, una meta, un propósito. Algo más que levantarnos cada mañana para cumplir con la obligación de existir. El cerebro humano, con todas sus contradicciones, seguirá siendo un territorio fascinante. Y nuestra vida emocional, lejos de obedecer siempre a la lógica, continuará recordándonos que no somos máquinas diseñadas para funcionar sin miedo, sin dudas o sin tropiezos. No tenemos que dejar de sentir miedo para merecer un futuro. Pero tampoco podemos permitir que la esperanza se convierta en una excusa para permanecer inmóviles eternamente. Porque imaginar una vida diferente puede mantenernos de pie, pero tarde o temprano tendremos que atrevernos a dar un paso hacia ella. Aunque sea pequeño. Aunque nos tiemblen las piernas. Y quizá hoy valga la pena hacernos una pregunta incómoda: ¿Realmente estamos esperando el momento adecuado para comenzar a vivir o llevamos tanto tiempo justificando nuestros miedos que hemos aprendido a llamar esperanza a nuestra propia parálisis? F.Jaime #BuenosDíasATodos #Sabado #FinDeSemana
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Deja de compararte con otras personas, todo lo que hace es lastimarte. No hay una forma correcta de existir en este mundo, así que sé quien eres porque es suficiente. Eres absolutamente perfecto tal y como eres. #BuenasNochesATodos
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LA HOMOSEXUALIDAD NO TIENE UNA SOLA FORMA DE SER HOMBRE La diversidad también debe aprender a respetarse a sí misma. Ayer hablamos de homosexualidad, masculinidad y virilidad. Y las reacciones dejaron al descubierto algo que merece una reflexión más profunda: todavía hay quienes confunden la orientación sexual con la expresión de género. Ser homosexual no convierte a un hombre en femenino, como tampoco expresar feminidad lo hace menos hombre. Parece una obviedad, pero seguimos necesitando explicarlo. Un hombre puede ser masculino, femenino, tener rasgos de ambos o simplemente negarse a vivir bajo esas etiquetas. Su homosexualidad no determina su voz, sus gestos, su manera de vestir, su sensibilidad ni su forma de relacionarse con el mundo. Y aquí comienza lo verdaderamente incómodo. Durante décadas luchamos contra una sociedad que pretendía decirnos cómo debíamos ser, amar, comportarnos y hasta caminar. ¿Para qué? ¿Para terminar imponiéndonos entre nosotros nuevos modelos de lo que significa ser un homosexual auténtico? No confundamos masculinidad con machismo, feminidad con debilidad, sensibilidad con fragilidad ni virilidad con heterosexualidad. Tampoco confundamos libertad con la obligación de explorar aspectos de nuestra personalidad que otros consideran indispensables para sentirnos completos. Nadie tiene que masculinizarse para merecer respeto. Pero tampoco feminizarse para demostrar que ha aceptado su homosexualidad. La verdadera aceptación personal no consiste en parecernos a los demás, sino en reconocernos sin necesidad de despreciar aquello que somos o aquello que otros han elegido ser. Y si algo debería habernos enseñado nuestra historia como “comunidad” es que los prejuicios no desaparecen cuando cambian de dirección. No necesitamos más hombres homosexuales defendiendo su masculinidad a costa de la feminidad de otros, ni hombres homosexuales reivindicando su feminidad mientras ridiculizan a quienes viven plenamente su masculinidad. Necesitamos hombres libres. Sin moldes, sin jerarquías y sin tener que presentar credenciales de autenticidad ante nadie. Porque la diversidad que solamente acepta determinadas maneras de ser termina convirtiéndose en aquello que tanto dice combatir. Y ahora pregunto: ¿de qué nos sirvió luchar tantos años para que la sociedad dejara de imponernos cómo debíamos ser, si hoy algunos pretendemos hacer exactamente lo mismo entre nosotros? F. Jaime #BuenosDíasATodos
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Que tu fe sea siempre más grande que tus miedos. Recuerden que independientemente de nuestras creencias religiosas Dios está en ti mismo, Dios eres tú. Haz que los milagros se creen porque cree que puedes crearlos.
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La masculinidad y la homosexualidad. El problema es que la homosexualidad y la afeminación son prácticamente sinónimos en la mente de much gente que se dice de mente abierta. Todos los hombres que aman a los hombres son estigmatizados por ser intrínsecamente afeminados. Se espera que los hombres que se involucran en el sexo homosexual adopten la cultura gay y se cree, especialmente por otros homosexuales, que ser "chicas por dentro", sin importar cómo se vean y se comporten, o cuáles puedan ser sus intereses, deberían ser la común; jotear y hablarse en femenino). Como mencioné anteriormente en otro posteo , un sentido de virilidad es importante para la mayoría de los hombres. Sin embargo, simplemente reconociendo el deseo entre personas del mismo sexo, se espera (por algunos) que los hombres renuncien a su virilidad y se auto se llaman “pasivas”. Y sin quererlo se someten a castración psicológica, hay hombre pasivos que incluso pierden la ereccion permanente. Si bien esto puede parecer una gran “pérdida”para los hombres afeminados que nunca han apostado mucho a su virilidad, ¿qué pasa con aquellos que tenemos la masculinidad en alta estima? ¿Qué pasa con esos andrófilos que aman a los hombres y aman ser hombres, para quienes la masculinidad es algo de belleza y valor? No amo a los hombres porque me veo a mí mismo como femenino; amo a los hombres porque he desarrollado una profunda apreciación por los hombres y por la masculinidad misma. Los hombres me fascinan y me inspiran. Los amo en sus mejores momentos, pero también en medio de la lucha. Solo mirar a los hombres es un placer; veo en ellos innumerables cualidades que algunas mujeres biológicas a menudo no aprecian. Aprecio estas cosas precisamente porque soy un hombre, porque su masculinidad es un reflejo de la mía. Y, sin embargo, para esto, en algún giro perverso de la comunidad , debería renunciar a mi propia virilidad en algún momento para pertenecer y no parecer homofóbico. Por esto y varias cosas más se considera que un hombre homosexual deberia en algún momento ser afeminado y se espera que se entretenga con cosas femeninas. Yo en mi forma muy personal de ser y respetando a todos, todas y todes, yo me digo a mí mismo … A la mierda eso! Soy hombre y me gustan los hombres por hombres. #BuenosDíasATodos
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El amor no se trata de encontrar a alguien que nunca te haga daño. Se trata de encontrar a alguien a quien le importe lo suficiente como para aprender a no hacerlo. #BuenosDíasATodos
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VIVIR EN MODO AVIÓN Hay gente que ya no está triste ni enojada. Está harta. Harta de las noticias, de la violencia, de las tragedias, de las injusticias, de las peleas políticas, de las redes convertidas en tribunales y de despertarse cada mañana preguntándose: «¿Y ahora qué pasó?». Entonces ocurre algo peligroso: nos desconectamos. Seguimos trabajando, contestando mensajes, pagando cuentas, haciendo planes, riéndonos incluso. Pero por dentro comenzamos a vivir en modo avión. No porque no tengamos corazón, sino porque el corazón también se cansa de recibir golpes que no sabe cómo detener. El problema es permanecer ahí. Porque cuando para protegernos dejamos de sentir, también dejamos de mirar al otro. Y poco a poco lo extraordinariamente doloroso se vuelve cotidiano: otro muerto, otra guerra, otro desastre, otra injusticia… siguiente noticia. Quizá hoy no necesitamos cargar con todos los dolores del mundo. Pero tampoco necesitamos convertirnos en piedra para sobrevivirlos. Podemos apagar las noticias un rato. Descansar. Abrazar a alguien. Ayudar donde sí podemos. Recuperar la conversación, la compasión, la ternura y hasta el silencio. Porque cuidar nuestra salud mental no significa desentendernos del mundo. Significa recuperar fuerzas para seguir habitándolo con humanidad. La pregunta no es cuánto más puedes soportar. La pregunta es: ¿hace cuánto dejaste de sentir para poder soportarlo? F. Jaime
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Auto reflexión: Y llegamos a ese punto donde las únicas cosas que necesitamos es sentirnos amados y protegidos. Aunque nadie mejor para hacerlo que nosotros mismos. #BuenosDíasATodos
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