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El gran abandono
por Iñaki Errazkin
Durante la última década se ha producido uno de los giros sociológicos más rápidos y profundos de la historia reciente. Los adolescentes y jóvenes de la generación Z se han convertido en el grupo demográfico que más rápidamente se desplaza hacia la derecha y la ultraderecha.
En Francia, Alemania, Italia, Portugal, EE. UU., Argentina, y por supuesto, España, los datos son contundentes y se repiten con precisión quirúrgica. En este país de las maravillas, según el CIS de octubre de 2025, VOX es ya la segunda fuerza entre los varones menores de 25 años, superando al PSOE por primera vez.
El patrón es global y, sobre todo, de género. Mientras las jóvenes se mantienen o giran ligeramente a la izquierda, ellos viajan ideológicamente en dirección contraria.
Ante este fenómeno, la reacción más extendida en los círculos progresistas ha sido la indignación y lanzar balones fuera, eludiendo la autocrítica. Pero la indignación no explica ni resuelve nada. Es más, funciona como un mecanismo de defensa que evita la pregunta incómoda que de verdad importa: ¿cómo es posible que hayamos perdido a buena parte de una generación de chicos? Porque la hemos perdido. Y la responsabilidad no es de las redes sociales, sino nuestra.
Madres y padres que delegaron, profesores que sermonearon en vez de escuchar, partidos supuestamente progres que abandonaron a la clase trabajadora (especialmente a la masculina joven), instituciones que miraron para otro lado mientras internet se convertía en la principal agencia de socialización de la chavalería… Entre todos la mataron y ella sola se murió.
Los jóvenes de la generazión Z, especialmente los varones, han crecido en una sociedad que los ha ninguneado, abandonándolos a su suerte, y en ese contexto de orfandad afectiva, material e identitaria, aparecieron agentes que les hablaban clara y directamente, sin condescendencia y con un relato tan simple como potente: “Tú no eres el problema. El sistema te ha traicionado, te ha convertido en un ciudadano de segunda, por debajo de los inmigrantes, y encima te culpa a ti. Levántate y lucha”.
Y ese alguien no fue VOX, aunque ahora recoja los frutos. Fue un ecosistema digital (YouTube, TikTok, Instagram, etc.) que durante la pandemia y los años posteriores ha acumulado más horas de atención que el instituto, la familia y los amigos juntos. Y en ese caldo de cultivo, el maldito algoritmo premiaba y premia el contenido más emocional, más provocador y más antitodo. El resultado ya lo conocemos.
Los padres y madres de los años 90 y 2000 criaron a la primera generación que creció con internet, que también fue la primera en educarse afectiva y éticamente en las pantallas de móviles, tablets y ordenadores. Muchos padres y madres que llegaban a casa cansados de su jornada laboral, pusieron a sus hijos e hijas delante de la pantalla para que no molestaran, confiando en que el colegio o el instituto lo arreglaría todo. Pero no fue así. De hecho, hizo lo contrario.
El profesorado convirtió la educación en valores en un hilo de sermones sobre diversidad, cambio climático y lenguaje inclusivo, que está muy bien, pero en raras ocasiones habló de las angustias concretas de la chavalería. La presión por el físico, la soledad, la sensación de no encajar, el miedo al fracaso sentimental, formativo o laboral, entraron en escena y no había nadie para apoyarlos o aconsejarles. Si un alumno discrepaba, la respuesta habitual era la estigmatización fulminante: “Eso es machismo”, “Eso es racismo”, “Eso es de fachas”. Sin diálogo posible, los chavales fueron a buscar respuestas a otro sitio.
Por su parte, las instituciones públicas dedicaron millones de euros a campañas contra la “masculinidad tóxica” (necesarias cuando se centran en conductas concretas de violencia o dominación, pero que a menudo se limitaron a un reproche global hacia la condición masculina adolescente), pero nada o casi nada a combatir el abandono escolar masculino (que ya supera al femenino en los institutos, golpeando sobre todo a los chicos de barrios obreros y zonas rurales), el suicidio masculino (cuatro veces superior al de las chicas) o la brecha de acceso a la universidad, donde las jóvenes suponen ya el 60 % del total delos graduados.
Sin prisa, pero sin pausa, la izquierda fue abandonando a su antigua base. Durante décadas, había sido el refugio ideológico de los trabajadores, de los jóvenes precarios, de los que lo tenían más difícil… Pero en algún momento entre 2010 y 2020 decidió que su nueva base eran las mujeres urbanas tituladas, las minorías identitarias y la generación climática. Temas legítimos y necesarios, pero que marginaron a millones de chicos de clase trabajadora que veían cómo sus barrios cambiaban rápidamente, cómo sus perspectivas se hundían y cómo nadie parecía preocuparse especialmente por ellos.
Cuando la izquierda dejó de hablar de paro juvenil masculino, de seguridad ciudadana en barrios populares y de la dignidad del trabajo manual, otros ocuparon ese espacio. Y lo ocuparon con un discurso identitario, simplista, rabioso y tóxico (misoginia, racismo, homofobia, conspiracionismo, etc.), pero que hace que los chavales se sientan reconocidos y representados.
Llegados a este punto, culpar exclusivamente a la ultraderecha o a las redes sociales es tan cómodo como inútil. Es como culpar al zorro por entrar en el gallinero cuando nadie se molestó en cerrarlo. La única salida pasa por asumir el fracaso colectivo y empezar a reconstruir desde cero la relación con esa generación mayoritariamente abandonada.
Yo no veo más solución realista que recuperar la conexión con ellos, hablarles sin condescendencia ni miedo a sus preocupaciones: vivienda, empleo digno, seguridad, relaciones afectivas, esperanza de futuro… Es necesario ofrecerles alternativas ilusionantes y tangibles que combinen su orgullo identitario con justicia social y un horizonte colectivo claro.
Y como el campo de batalla es hoy cibernético, tendremos que competir de verdad en el terreno digital, no con tibias e ineficaces campañas institucionales, sino con creadores de contenido influyentes que hablen su mismo idioma y ofrezcan esas alternativas atractivas que he mencionado antes.
Si no lo hacemos, el desplazamiento hacia la extrema derecha seguirá acelerándose y, dentro de diez años, la sociedad futura se sorprenderá de nuevo de que los chavales que hoy tienen quince años voten masivamente a VOX o a algo aún más detestable que pueda surgir, que todo es empeorable.
La juventud no se pierde de repente. Se pierde poco a poco, cuando nadie se molesta en escucharla ni en defenderla ni en darle un lugar digno en el mundo. Y ese es el gran abandono del que tendremos que rendir cuentas ante la historia.
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Después de 25 años, Estados Unidos va a perder su estatus de país libre de sarampión, una enfermedad totalmente prevenible por vacunas. Y lo hará bajo el mandato de un Secretario de Salud antivacunas que está erosionando la confianza pública en la ciencia por intereses propios.
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Hoy hace 85 años dos genocidas se reunieron en Hendaya. En Alemania, los símbolos d su genocida están prohibidos y su exhibición penada con cárcel; en España se exhiben casa día con la complicidad d policía y políticos. Unos tienen memoria, otros escoria..
xitter.cf/Franquistaaa/status/19…
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Como vengo observando y os vengo contando, me da la sensación que lo de Torre de Pacheco es una pasada de frenada de la extrema derecha y que no les ha salido muy bien.
Más que nada porque está asustando a mucha gente que no quiere vivir en una guerra constante.
Este vídeo de Isabel es brutal, se lo han intentado tumbar varias veces.
Así que os pido que seáis buenos y me deis difusión.
Lo que dice Abascal y lo que decía Hitler.
Es brutal esto.
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Replying to @xabierfortes
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Debe @carlos_mazon_
Ir a la cárcel ?
🔄 SÍ
❤️ NO
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Replying to @RaulCalvoRico
Cuanto más patología (que es finita) pierdes y pierdes competencia, más banalidad ganas (que es infinita) y ganas incompetencia hasta que cuando llegas, por fin, a tener un solo paciente va y te lo cargas (Michael Jackson)
Charla magistral del magistrado Eloy Velasco ctxt.es/es/20241101/Firmas/4…
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La catedrática Alba Nogueira (@albadetoba) es experta en reparto de responsabilidades durante la gestión de emergencias y habla sobre la DANA
💭"En este caso, era una emergencia de nivel autonómico"
rtve.es/play/videos/directo/…
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LENGUA CASTELLANA:
Diferencia entre aporía y axioma
Decir que alguien que ha confesado un delito no es un delincuente confeso es una aporía (inviable en lo racional)
Decir que JUAN DEL VAL es gilipollas es un axioma (proposición tan evidente que no necesita demostración)
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Cada vez que hay un huracán en USA, vemos casas de madera derribadas por el viento.
¿Pero por qué construyen así?
Pues porque si lo hubieran hecho de otra manera, no existirían los Estados Unidos y, probablemente, tampoco los rascacielos.
Os cuento en #LaBrasaTorrijos
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NO es sinónimo de profesional sanitario:
Acupuntor
Osteópata
Naturópata
Homeópata
Reflexólogo
Quiropráctico
Biomagnetista
Oligoterapeuta
Hipnoterapeuta
Psiconeuroinmunólogo
Terapeuta antroposófico, cuántico, de reiki, floral, gestalt, ortomolecular...
#StopPseudociencias
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📢 Que no te engañen: el PP nunca quiso el #soterramiento de las vías. Querían meter el tren en superficie, y moloeron a palos a quienes se oponían; aún hoy no les perdonan que esa lucha vecinal triunfara.
Verles hoy reivindicarse como defensores del soterramiento es kafkiano.



























