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one of my favourite bits in ellmann’s james joyce —
Beckett was addicted to silences, and so was Joyce; they engaged in conversations which consisted often of silences directed toward each other, both suffused with sadness, Beckett mostly for the world, Joyce mostly for himself.
Esta noche voy a mirar mi primera película de Pedro Costa: Ossos (1997). Me encanta estrenar directores.
Es una época muy pelotuda y una de las situaciones en que más se manifiesta es en el cine. No porque la gente hable o agarre el celular (lo doy por hecho), sino porque la única reacción que parecen poder expresar es la risa. Ante cualquier cosa el público se ríe. Es agotador.
Manifestamos nuestra profunda preocupación por las condiciones de la nueva sede del Museo del Cine situada en la Av. Amancio Alcorta.
A mí no me interesa que mis bibliotecas seas visualmente atractivas. Lo que me importa es recordar de memoria sin grado de duda la ubicación exacta de todos y cada uno de mis libros con un nivel de obsesión enfermizo.
Me parece completamente estrambótico cuando los que flashean gastronómico chic le dicen pesca al pescado. Hablá bien, me da bronca que no los maltratemos más.



































