Por lo general, no. No es alguien divertido… ni se considera. Más bien, ha vivido los últimos años amargado y deprimido. Aunque está intentado cambiar eso.
Al notar su acercamiento, el cuerpo se le tensa. Ahora que lo mira de cerca, el tipo es bastante apuesto. —N-no creas +
Le da un repaso de reojo con la mirada, uno detallado. Minho toma una pequeña pausa antes de contestar, relamiendo sus labios.
—Podría decirse… —responde con la voz un tanto rasposa, sellando sus párpados unos segundos. El calor de su cuerpo sigue escalando, forzándole a +
—Completamente. Los tipos como tú me molestan.
Responde con firmeza, bebiéndose lo que queda en su vaso. Echará la culpa, si es necesario, a todo el alcohol que ha estado ingiriendo hasta ahora. Su cansada mirada se posa de nuevo en el adverso.
—…Minho. Byun Minho. ¿Tú?
—Eso no es verdad. Solo señalé lo evidente.
Aprieta los puños, mirándole con el ceño fruncido y los labios torcidos en una mueca de desagrado. Pese a su aparente disgusto, las orejas las tiene muy rojas.
Aprendió por las malas que de nada sirve contrariar los deseos de Cha, así que prácticamente ya no le niega nada por más vulgar que le resulte.
—Tu lengua… por favor. —susurró, cerrando sus párpados para así ahorrarse la vergüenza de enfrentar el rostro ajeno.
















