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Código QR del Baduklaque hecho con un tablero de Go (con Sabaki y ubicación de piedras aleatorias)
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Hay personas que parecen físicamente incapaces de reconocer una evidencia sin añadir inmediatamente un «pero», como si aceptar un hecho sin envolverlo en salvedades constituyera una peligrosa capitulación intelectual.
España necesita construir muchas más viviendas allí donde la demanda supera persistentemente la oferta. No es una ocurrencia ideológica, sino un desequilibrio documentado. Sin embargo, basta con señalarlo para escuchar la inevitable letanía. «Sí, hay que construir, pero construir no lo soluciona todo». O cualquier otro «pero».
Naturalmente.
Tampoco los antibióticos curan todas las enfermedades, ni los bomberos evitan todos los incendios. Y sería bastante desconcertante que, ante una escasez de antibióticos, alguien considerase pertinente recordarnos que también necesitamos buenos diagnósticos y una sanidad eficiente. Gracias por la información. ¿Podemos fabricar los antibióticos que faltan?
¿Dónde están las multitudes reclamando que se desbloquee suelo, se agilicen las licencias y se levanten los edificios que necesitamos? ¿Dónde están las pancartas que exijan menos obstáculos para aumentar la oferta allí donde escasea? Hemos aprendido a manifestarnos contra los precios, contra los propietarios, contra los fondos de inversión y contra prácticamente cualquier persona que tenga la desgracia de figurar en el Registro de la Propiedad. Pero resulta mucho más difícil encontrar una movilización cuya reivindicación principal sea algo tan prosaico como construir más casas. No es que las protestas existentes carezcan de otras reivindicaciones legítimas. Es que llama la atención la escasa presencia de una exigencia tan elemental.
Por supuesto que importa dónde construimos, cómo lo hacemos, quién financia las viviendas, cómo se regulan los alquileres y qué mecanismos garantizan el acceso a los hogares más vulnerables. Algunas de esas cuestiones son, precisamente, condiciones necesarias para construir más y mejor. Pero ninguna refuta la necesidad de aumentar sustancialmente la oferta residencial donde escasea.
El problema no es introducir matices, sino utilizarlos como si invalidaran aquello que, en realidad, no contradicen. Decir que construir más viviendas no lo resuelve todo es una obviedad. Utilizar esa obviedad para relegar la construcción a un asunto secundario es una falacia. Y quizá convendría recordar una regla elemental del razonamiento. Que una solución sea insuficiente no significa que sea prescindible.
A riesgo de deslizarme por un psicologismo barato, quizá detrás de tantas salvedades exista algo más que prudencia económica. Existe una vieja dificultad humana para aceptar una solución cuando parece proceder del adversario ideológico, aunque aumentar la oferta de viviendas no sea patrimonio de la derecha ni construir vivienda pública contradiga necesariamente a la izquierda. También hay incentivos menos confesables. Los propietarios actuales pueden beneficiarse de la escasez, los vecinos consolidados pueden preferir que nada cambie en su barrio y los políticos pueden encontrar más rentable señalar culpables que afrontar los costes inmediatos de transformar una ciudad.
Los beneficios de construir se reparten entre ciudadanos que todavía no viven allí, mientras que las molestias se concentran en quienes ya tienen casa y derecho a voto. Esta asimetría ayuda a explicar por qué resulta tan sencillo organizar una protesta contra un edificio nuevo y tan difícil organizar una manifestación a favor de los edificios que nunca llegan a existir. Y, sin embargo, esa debería ser una de las grandes reivindicaciones de nuestro tiempo.
Miles de personas exigiendo que se construyan, de una vez, las viviendas que necesitan. No que se construyan sin planificación, ni sin infraestructuras, ni a cualquier precio. Sencillamente, que se construyan. Porque hemos desarrollado una sensibilidad exquisita hacia los posibles perjuicios de las viviendas que podrían existir y una indiferencia bastante menos exquisita hacia los perjuicios perfectamente comprobables de las que no existen.
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🇫🇷 Desde ayer, un ciberataque afecta dos grandes cadenas de supermercados frencesas. Los hackers se apoderaron del programa que regula los sectores de congelados y le subieron la temperatura a la mercadería.
🔴 Une cyberattaque est en cours depuis la nuit de dimanche à lundi contre les congélateurs et réfrigérateurs d'Intermarché et Coopérative U
Les hackers ont piraté le logiciel qui surveille à distance ces appareils afin de faire augmenter la température interne
➡️ l.leparisien.fr/mkEp
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Replying to @anton_chuvakin
One of my most favorite, beautiful passages. By @johnmccumber
"Bob slowly twirled the unfiltered cigarette in his nicotine-stained fingers and stared at the smoke rising from the end. We were both aware a line had been crossed and the world we inhabited had changed."
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Shibano Toramaru defeated Ichiriki Ryo by resignation in the fourth game of the 51st Meijin title match.
The score is now 2-2.
Full game record (Black: Shibano): igo-kifu.com/kifu/109049
Game 5 of the best-of-seven title match will take place on September 30 and October 1.
Oh, después de cuatro años, ¡han vuelto @SeLoRecordamos! La mejor cuenta de recordadores de todo twitter.
Ya lo contaron en la hora chanante youtu.be/xK7HgXqBoRQ?t=117&i…
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Adoraba a Tamariz, que, además de ser muy divertido, era el mejor cartomago que hemos tenido y uno de los más reputados a nivel mundial. Gracias por tantos momentos emocionantes, maestro. D.E.P. Juan Tamariz
Vuelve el Baduklaque con un vídeo del eclipse que no verás en ningún otro sitio youtube.com/shorts/FBb6y6K2n…
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The COWBOY BEBOP (1998) opening with “Tank!” is one of those intros where the music does half the world-building. Yoko Kanno’s big-band jazz, the rapid cuts and Saul Bass-inspired typography make it feel like a 1960s crime film got dropped into space.
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Este artículo de El País dibuja una realidad en la que las mujeres están sistemáticamente discriminadas en el ámbito sanitario: sus síntomas se banalizan, los diagnósticos llegan tarde, se investigan menos sus dolencias específicas y la medicina sigue teniendo un sesgo androcéntrico que las perjudica.
Lo que no dice este artículo es todas estas cosas que enumero a continuación, documentadas por dos artículos, uno del investigador James L. Nuzzo y el otro de la propia OMS:
-Brecha global de salud por género: Los hombres tienen menor esperanza de vida (71 años frente a 76 en 2023) y tasas de mortalidad más altas (176 vs 113 por 1.000). Esta brecha se mantiene desde 1950 y es mayor en hombres marginados (por raza, orientación sexual, migración o clase social).
-Negligencia histórica: La salud de los hombres ha sido sistemáticamente ignorada por agencias internacionales, financiadores y políticas nacionales. Se percibe políticamente sensible porque se asocia con “privilegio masculino”, en lugar de ver a los hombres como grupo vulnerable que queda atrás.
-De las 15 principales causas de muerte, los hombres mueren más en 14 de ellas.
-A pesar de estos datos, existen al menos 3 oficinas nacionales federales dedicadas específicamente a la salud de la mujer (NIH-ORWH, CDC y FDA), mientras que no existe ninguna equivalente para la salud del hombre.
-En revistas científicas indexadas en MEDLINE hay 62 dedicadas a la salud de la mujer frente a solo 6 dedicadas a la salud del hombre.
-El término “women’s health” aparece casi 10 veces más que “men’s health” en la literatura científica (PubMed 1970-2018).
-Los hombres sufren tasas más altas de suicidio, accidentes laborales y de tráfico, homelessness y abuso de sustancias
-Problemas estructurales: Violencia (especialmente homicidios en hombres jóvenes), alcohol, armas de fuego y determinantes sociales (pobreza, migración, condiciones laborales) son factores clave. La brecha socioeconómica en esperanza de vida entre hombres puede llegar a 27 años en algunos países.
Recomendaciones que hace la OMS:
-Integrar la salud masculina en políticas de cobertura universal.
-Revisar lenguaje en objetivos globales (ODS) para que no confundan “género” solo con “mujeres”.
-Mayor ambición en cambios sistémicos (lobbies de alcohol y armas, determinantes sociales).
-Incluir a los hombres de forma no instrumental (no solo para proteger la salud de las mujeres).
Conclusión del artículo de la OMS: Es urgente abordar las inequidades de género que afectan a los hombres para cumplir el lema “no dejar a nadie atrás”. Ignorar la salud masculina no es equitativo ni eficaz.
tandfonline.com/doi/full/10.…
iris.who.int/server/api/core…
La salud de las mujeres lleva siglos ninguneada. Y eso ha dejado gravísimas consecuencias. Lo que les ocurre a ellas se investiga menos. En este reportaje desglosamos cómo han sido discriminadas las mujeres en la medicina a lo largo de la historia social.elpais.com/4rk5p
Not alioli, surely not Moby, Obi Wan Kenobi told me in the lobby
youtube.com/watch?v=-aqhmKfM…
Mientras combato el calor londinense tomando una cerveza fresquita en la calle leo esto de @fabiancbarrio























