
ðâ â ðŒðŸðŸðœ â â ð¹ðððð â â ïŒâ â â áµáŽ¬áŽ¿× ââ â â â ððð¡ðððâ â â â ð®ð¶VIAðâ â â â á á ⪠â â ð°ÍðœÍð³ â â â«â â â â â â â â ðžigarettesâ â â 'KILLERâ â â â Íâ â â â ðŒueen âá á á â â ðªŸâ â .â â
Ýâ â ðððððð â â á¶áŽ¬áŽ¹áŽ±áµáŽŒâ â ð¶eâ â ï¹
Ý â ð thatâ ððŸâŠ
Joined August 2025
- Tweets462
- Following69
- Followers69
- Likes165
â
â
â â Ý #Ë¢áµáŽ±áŽ¬áŽ° ðast ðrimeâ ïŒ â ïŒ
â ðhð¶t's a ðnitch , ðððððdictð¶ble
â
â
#ð° ð»ð°ðð áŽ±áŽºáŽ°áŽžáŽ±Ë¢Ë¢áŽžáµ ðŠ¥ .. àŒ (...) ð¡here he stood in the doorway I heard the mission bell ðnd ð was thinking to myself ð¡his could be heaven or this could be ð¡ðð¥ð¥
â
ups nv
â
Replying to @UMBRALDEKAIROS
a tantas personas, finalmente encontraba sitio donde poder hincar el diente. Y allà lo encontró: Elowen se le antojó una presa fácil, con su tamaño menudo y un arma que parecÃa no saber cómo utilizar del todo; la carne de los semidioses, gracias al icor que contenÃan, era más »
á
á
á
á
á
á
á
á
Í.. áž #âðÍðÍðÍðÍð ðª
á
á
â
â Ah, que además de charla están reunidos para ð¢ð ððððð â a Daphne contestó con el mismo asentir, dejando que la sonrisa se le extendiera hasta mostrar un par de nÃveos caninos. â No parecen buenos bailarines. â
â
â
su vista recayó en dos voces que se mezclaron entre las fibras del aire, asintió hacia ambrosÃa con una sonrisa ladina a manera de saludo antes de volver los ojos a dain, enarcarando una ceja. â ¿ah? ¿de las faldas? parecen buenas para el calor. â encogió los hombros
â
â
â ¿Están en reunión nocturna y no avisan? â ha asomado la cabeza de pura, pura casualidad, solo le queda seguir el bullicio.
â
â
PERO BUENO.
â
Gio: 9 ( +1 )= 10.
Jules: 9.
ð²= 19.
Odette: 5 ( +2 )= 7.
Helena: 2 ( +2 )= 4.
ð²= 11.
Hay una ironÃa que solo los dioses saben crear con mano paciente: por ejemplo que fuera el hijo del Caos y la hija de la Reina del Inframundo quiénes alzaran la corona de un torneo consagrado a la Concordia misma. Pero HarmonÃa nació del abrazo entre la guerra y el amor, entre Ares y Afrodita, y quizás nadie entendÃa mejor esa paradoja que aquellos dos: el semidiós que siembra discordia para luego verla florecer en algo distinto, y la muchacha que ha aprendido, generación tras generación, que toda muerte guarda dentro de sà la semilla de un regreso.
El polvo de ceniza que Gio arrojó al aire nubló la mirada de las centuriones antes de que su navaja completara el resto, y aunque Odette habÃa tejido con su silbido una barrera destinada a proteger cuerpo y voluntad por igual, el caos que Eris hereda a sus hijos no se deja atrapar en redes tan simples: se filtra y se retuerce, y encuentra la grieta dónde parece que no la hay. El filo halló su blanco en el torso de Odette con un golpe que la dobló hacia adelante, arrancándole el aire justo cuando su hechizo protector aún intentaba sostenerse en pie.
Jules, mientras tanto, devolvÃa a la tierra lo que la tierra le habÃa dado. Sus tallos infundidos con el sabor ceniciento de la apatÃa treparon por los tobillos de Helena antes de que el puñetazo cargado de amor pudiera completar su trayectoria, y aunque el golpe llegó, capaz de desarmar imperios enteros con su ternura, la voluntad bélica de la centuriona ya se habÃa apagado un grado, como una llama a la que le falta oxÃgeno. El escudo que Helena lanzó para interceptar el de Jules chocó contra el aire vacÃo, desviado por raÃces que nadie habÃa visto crecer bajo sus pies.
Fue Odette quien cayó primero, vencida por el mismo caos que ella habÃa intentado contener, y Helena, aún en pie pero ya sin la claridad que la habÃa sostenido durante toda la jornada, comprendió que no habÃa estrategia capaz de vencer a quiénes llevaban en la sangre el don de deshacer todo orden y el privilegio de renacer de cualquier caÃda.
Las gradas guardaron un silencio reverente antes de estallar en el rugido más largo de la tarde, proclamando a Gio y Jules como los campeones que Kalestratos recordarÃa durante años: el Caos y la Muerte, coronados en nombre de la Paz. ¡Vivan Gio y Jules, los Campeones de HarmonÃa!
ï¹
ââð¬ðœÍðÍðÍðÍð .â ââ retweeted
Gio: 9 ( +1 )= 10.
Jules: 9.
ð²= 19.
Odette: 5 ( +2 )= 7.
Helena: 2 ( +2 )= 4.
ð²= 11.
Hay una ironÃa que solo los dioses saben crear con mano paciente: por ejemplo que fuera el hijo del Caos y la hija de la Reina del Inframundo quiénes alzaran la corona de un torneo consagrado a la Concordia misma. Pero HarmonÃa nació del abrazo entre la guerra y el amor, entre Ares y Afrodita, y quizás nadie entendÃa mejor esa paradoja que aquellos dos: el semidiós que siembra discordia para luego verla florecer en algo distinto, y la muchacha que ha aprendido, generación tras generación, que toda muerte guarda dentro de sà la semilla de un regreso.
El polvo de ceniza que Gio arrojó al aire nubló la mirada de las centuriones antes de que su navaja completara el resto, y aunque Odette habÃa tejido con su silbido una barrera destinada a proteger cuerpo y voluntad por igual, el caos que Eris hereda a sus hijos no se deja atrapar en redes tan simples: se filtra y se retuerce, y encuentra la grieta dónde parece que no la hay. El filo halló su blanco en el torso de Odette con un golpe que la dobló hacia adelante, arrancándole el aire justo cuando su hechizo protector aún intentaba sostenerse en pie.
Jules, mientras tanto, devolvÃa a la tierra lo que la tierra le habÃa dado. Sus tallos infundidos con el sabor ceniciento de la apatÃa treparon por los tobillos de Helena antes de que el puñetazo cargado de amor pudiera completar su trayectoria, y aunque el golpe llegó, capaz de desarmar imperios enteros con su ternura, la voluntad bélica de la centuriona ya se habÃa apagado un grado, como una llama a la que le falta oxÃgeno. El escudo que Helena lanzó para interceptar el de Jules chocó contra el aire vacÃo, desviado por raÃces que nadie habÃa visto crecer bajo sus pies.
Fue Odette quien cayó primero, vencida por el mismo caos que ella habÃa intentado contener, y Helena, aún en pie pero ya sin la claridad que la habÃa sostenido durante toda la jornada, comprendió que no habÃa estrategia capaz de vencer a quiénes llevaban en la sangre el don de deshacer todo orden y el privilegio de renacer de cualquier caÃda.
Las gradas guardaron un silencio reverente antes de estallar en el rugido más largo de la tarde, proclamando a Gio y Jules como los campeones que Kalestratos recordarÃa durante años: el Caos y la Muerte, coronados en nombre de la Paz. ¡Vivan Gio y Jules, los Campeones de HarmonÃa!
â
Primeros en la final, lo va a repetir toda la semana.
â
á
á
á
á
ð² Eva + Valérien: 7 + 7 = 14.
á
á
ð² Jules + Angelo: 12 + 7 ( +1 ) = 20.
El embiste fue todo lo que podrÃa esperarse de una semifinal, una cuyo resultado parecÃa tener en vilo a todos en el recinto.
Eva se movió primero, dispuesta a economizar la poca energÃa que le quedaba, a darlo todo de sà en pos de honrar tan importante tradición del santuario. Las cartas volaron en dirección a la hija de Perséfone, abriendo algunos cortes superficiales en su piel. Y aunque la explosión elevó la nube de polvo esperada, no logró burlar la defensa de Jules.
En cambio, la daga teñida en pavor se clavó en el hombro de la hija de Hermes, haciendo que esa inaguantable emoción corrompiera por completo su cuerpo hasta hacerla colapsar.
Al mismo tiempo, aunque el éxtasis báquico de Valérien ralentiza los movimientos de Angelo, el vástago de Eris parece alimentarse de aquella emblemática situación. En lugar de mostrarse vulnerable, logró infundir el desasosiego que tanto acostumbraba, cargando el cuerpo del hijo de Baco con una apatÃa que nubló sus ansias de combate. La daga que Jules le lanzó fue la puñalada final.
Entonces, los vÃtores y gritos de júbilo resonaron como nunca antes. ¡Son Jules y Angelo los primeros en ganarse sitio en la ansiada final!
â
al final no perdieron en la primera ronda.
â
á
á
á
á
ð² Jules + Angelo: 7 + 11 ( +1 ) = 19.
á
á
ð² Penélope + Daniel: 9 ( +2 ) + 5 = 16.
Sabiendo que estaba por definirse la última pareja que pasarÃa a la semifinal, el público en las gradas estaba más que expectante, incluso el mismÃsimo Ryder movÃa una de sus piernas con ansias por descubrir el desenlace.
Aunque Daniel logró crear algunos clones, no fue capaz de sobreponerse a la enredadera que se ciñó con fuerza en él, impidiéndole avanzar. Aunque sus clones alcanzaron a encestar algunos golpes en el cuerpo de la hija de Perséfone, al final fue Jules quien logró golpear la mandÃbula del hijo de Mercurio con un revés certero, haciéndolo caer de rodillas.
Aunque Penélope exigió silencio, y logró hacer que aquella funesta migraña nuble el juicio de Angelo, fue la adaptabilidad caótica del legionario la que se alzó victoriosa al final. Clavando la hoja de la navaja justo en su hombro, el gong sonó cuando el combate se decretó finalizado.
¡Que estallen los aplausos! Son Jules y Agelo quienes pasan a la final. Pero todos lo hicieron muy bien.
â â â â â â â â
â â ðð. â± â ×
â ê ðrama.
â â â â â â
â â â â â â

















