“ yo cambiaría esa pregunta por: ¿qué tan poco me costó? ” responde, fingiendo que no comparten otro episodio rematadamente extraño por culpa suya.
intenta no mirarla, no al principio hasta pegarle el último sorbo a la bebida. vino. le hace gracia incluso pensar que ›
“ ¿hm? sí, eso dije. rojo como la sangre. ¿no te gusta? ” la sigue con la mirada en un gesto casi cómico, tan propio de un extraño con demasiada confianza hacia quiénes no debería. “ oh. siento que te asusté. ”
“ el miedo a la muerte es un lujo que perdí hace mucho. ” no parece tener demasiados reparos en seguir interrumpiendo; su semblante no refleja el menor atisbo de culpa. “ estoy aquí por una razón. ”
una suave risa nasal fue lo único que salió de él ante sus palabras. está seguro que su relación quebrantó algún código ético hacía ya tiempo.
“ de nada por venir a alegrarte tu día. ”

































