Con la condición de que no la desordenes... Se a veces lo "desastre" que eres con todo de por medio, un desastre que me gusta. Si llevamos tiempo adaptándonos a amarnos... Podremos hacerlo también con nuestro rincón.
— Al menos, Hongo aún podía recordarle que no le +
gustaba tener las cosas por ahí desordenadas... Más, tratándose de Limejuice, de una forma u otra, entre los dos se adaptarán.—
Perfecto entonces... Déjame a mí el tema de la burocracia, y confío en tí para lo demás.
— Sonríe suave y buscando un efímero pero +
— Antes de responder, su total atención pasó desde sus labios y ese beso al agarre de sus manos. Se le escapa una pequeña y ronca risilla, observando como sus manos eran uno, de nuevo. Esas manos que durante dos años habían estado tan lejos, y ahora, podía al fin +
camarote algo más amplio, una cama grande, un lugar para dos... Quiero cambiar de camarote, ya no quiero que estemos cada uno o tengamos cada uno por separado el nuestro, Limejuice. Y perdón por el egoísmo...
Quiero que los dos tengamos nuestro propio dormitorio, +
Eres fuerte. De eso nunca he tenido duda... Pero temía por tu corazón.
Ahora que estoy en casa... Me siento más seguro.
— Susurró, ahora con esa cercanía total, frente con frente. Cierra sus ojos, para a poco poder abrirlos levemente y poder fijar su mirada en los orbes +
del otro rubio, esos ojos a los que había añorado tanto, esa mirada que había necesitado. Sonríe suave con solo mirarlo, y ahora es Hongo quien acerca sus labios a la faz contraria hasta unir sus labios en un lento y cálido beso.—
Vamos a centrarnos en vivir de nuevo, +
— Es consciente de esas lágrimas h en seguida, aun quejándose de tener los brazos y hombros entumecidos, Hongo los estira y alza, poniéndose de rodillas allí en el suelo de cubierta hasta alcanzar la anatomía de su pareja y rodearle con ambos brazos.
En silencio, mantener +
nos preparó para esto. Pero, estoy en casa, no solo gracias a nuestra familia... Gracias a tí, Lime.
— Susurra sobre su cabeza y oído, dándole pequeños y suaves besos en esas zonas.—
Yo sí que estaba muerto de miedo... Porque no sabía que era de tí, sin estar yo. Sé que +
Me canso con facilidad aún... Pero la medicina para los dolores va haciendo su efecto. Durante el día al menos.
— Se deja besar todo lo que quiera, presionando sus propios labios en una sutil sonrisa.
Las noches eran complicadas aún, pero él era médico y es cuestión de +
— Han pasado varios días desde que le trajeron de vuelta al Red Force, después de dos años atrapado en ese infierno de prisión.
A poco solo podía caminar un poco, tenía que hacerlo, ejercitar sus piernas y todo su cuerpo de nuevo.
Gracias a como sus nakamas le cuidaban, +


