¿Dónde buscarías a una persona perdida en el mar?
Su última posición conocida es solo el punto de partida.
El resultado: una distribución de probabilidad que permite identificar una zona prioritaria de búsqueda.
¿Estamos ante El Niño más intenso desde 1950? Podría ser.
¿Serán entonces los impactos más intensos en todas partes? No necesariamente.
Un mismo nivel de intensidad no significa un mismo El Niño.
Entender cómo se distribuye el calentamiento y cómo responde la atmósfera es clave para interpretar qué podemos esperar de un episodio como el de 2026.
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Del ONI al RONI: el océano está cambiando y nuestra forma de estudiarlo, también.
El calentamiento global ha elevado la temperatura de los océanos y, por tanto, parte de la anomalía que observamos en Niño 3.4 puede estar relacionada con ese calentamiento de fondo.
Por eso necesitamos al RONI: índice que descuenta de las anomalías de Niño 3.4 la anomalía media de temperatura de los océanos tropicales.
¿Por qué necesitamos modelos de alta resolución?
Panamá es un territorio donde la orografía, la cercanía a dos océanos y el contraste entre zonas rurales y urbanas influyen en las condiciones meteorológicas locales.
Además, sus salidas frecuentes permiten seguir cómo evolucionan estas condiciones a lo largo del día.
Cuando las nubes no dejan ver el terreno, el radar sigue observando.
Sentinel-1 utiliza radar de apertura sintética (SAR): emite su propia señal y puede adquirir imágenes tanto de día como de noche, incluso cuando la superficie está cubierta por nubes.
Esto resulta especialmente útil durante episodios de inundaciones.
La elevada nubosidad puede dificultar la observación óptica justo cuando más interesa analizar cómo está cambiando el terreno.
Sentinel-1 permite seguir su evolución y detectar cambios en la extensión del agua.









