No imaginas amor
cómo el tiempo se detiene
cuando no estás.
Te busco en los rincones
de mis pensamientos,
en todas las canciones,
en los sueños que no terminan.
No imaginas…
que incluso en la ausencia,
en el silencio y la espera,
mi corazón no duda:
sigue latiendo por ti.
No sé tu nombre
en todos los idiomas,
pero lo pronuncio en cada sueño,
y en cada suspiro de mis labios.
Y te encuentro en cada amanecer,
en cada empeño
que tiene mi vida,
por sentirte aroma,
por tenerte cerca,
y por amarte siempre.
En cada pensamiento
te encuentro sin buscar,
y hasta el viento me recuerda
que nací para amar.
No hay distancia ni tiempo,
que apague lo que llevo
grabado en el corazón.
Pues más allá de la vida,
más allá de la luz,
mi alma sabrá encontrarte,
porque mi amor… eres tú.
Te echo de menos
porque en cada latido
de mi corazón
hay un “vuelve”,
y en cada suspiro
de mis labios hay
un “aquí te espero”.
Y te extraño tanto,
que aunque el tiempo pase
y el mundo siga girando,
mi amor por ti es eterno y
siempre estará contigo.
Tu amor es un tesoro
que guardo en mi corazón.
Eres el latido
que acelera mi razón,
la llama que enciende
cada parte de mi emoción.
Cuando te miro,
el mundo deja de existir.
Porque amarte no es un sueño
ni una ilusión…
es la locura más hermosa
que habita en mi corazón.
Cuando me extrañes
mira el cielo despacio,
en cada estrella
dejé un beso con tu nombre.
Si la distancia aparece,
mi amor aprendió tu camino
y siempre vuelve a ti.
Y cuando me eches de menos
cierra los ojos y siente,
mi corazón te busca siempre,
y en cada latido
sigo eligiéndote.
Te daré siempre
lo que no se compra,
lo que no se pide,
lo que sólo el amor verdadero
puede ofrecer:
mi eternidad contigo.
Seré fuerza en tus caídas,
fe en tus días nublados,
y alegría en cada instante
que compartamos los dos.
Porque amarte una vida entera
es mi única pasión.
Si algún día la
vida nos pregunta
qué hicimos con el tiempo
que nos regaló,
quiero poder mirarte a los ojos
y decirte que lo vivimos juntos,
que te amé en cada instante,
que te elegí en cada amanecer
y que, después de todo,
volvería a enamorarme de ti
una y otra vez.
No quiero prometerte
eternidades imposibles,
solo momentos felices
que se queden
a vivir en tu memoria,
risas que nos sorprendan sin aviso,
y caricias que escriban
nuestra historia.
Y si algún día dudas
acércate a mi pecho,
ahí late un amor dispuesto
a enamorarte una vida entera.
Tu nombre es la huella
que nunca se borra,
un susurro constante
que mi alma atesora.
Esté donde esté,
pienso en tu mirar,
en tu respirar.
Así, vida mía,
no importa el lugar,
mi corazón siempre
te irá a buscar.
Porque amarte
es razón y pasión,
y siempre te llevo
en mi corazón.
Déjame ser el hogar
al que quieras volver
y la estrella que quieras ver.
Déjame ser el recuerdo de amor
que desees guardar,
y el sueño de pasión
que ames al anochecer.
Déjame ser el abrazo
que arrope tu corazón
en cada amanecer,
y la felicidad
que anheles acoger.
Déjame ser tuyo.
Me encontrarás cada día
al lado de tu vida,
porque echarte de menos
no puedo; si te extraño, muero,
y solo amarte quiero.
Porque creo en el amor,
en ese amor de ensueño,
ese amor que vive en el corazón,
ese amor para toda la vida.
Pues ese amor…
eres tú.
Cuando la tristeza
llame a la puerta
de tu corazón,
cuando el silencio
se haga grande
en tu habitación,
cuando la debilidad
llegue a ti sin razón.
Aquí tienes mi amor,
para abrigarte el alma,
para recordarte que incluso
en la noche más larga,
siempre hay una luz
esperando por ti.
Si el destino me ofreciera
mil vidas por recorrer,
mil veces yo te escogería
sin dudar, sin retroceder.
En cada mundo y espacio,
en cada cielo o rincón,
mi alma sabría encontrarte
por el latido del corazón.
Porque eres y serás
el amor de mi vida,
y la felicidad de
mi eternidad.
Cuando me extrañes
mira el cielo despacio,
en cada estrella
dejé un beso con tu nombre.
Si la distancia aparece,
mi amor aprendió tu camino
y siempre vuelve a ti.
Y cuando me eches de menos
cierra los ojos y siente,
mi corazón te busca siempre,
y en cada latido
sigo eligiéndote.
Te amo sin medida
ni argumento, sin lógica,
sin pausa, sin razón.
Te amo siempre,
como un juramento,
y para siempre,
sin final, sin miedo,
y con todo el sentir
de mi corazón.
Porque amarte así
no es solo un sentimiento,
es vivir en ti…
y en ti me quedo siempre
y para siempre.
En cada pensamiento
te encuentro sin buscar,
y hasta el viento me recuerda
que nací para amar.
No hay distancia ni tiempo,
que apague lo que llevo
grabado en el corazón.
Pues más allá de la vida,
más allá de la luz,
mi alma sabrá encontrarte,
porque mi amor… eres tú.
Si amar es quedarse,
yo me quedo en ti.
Si amar es esperar,
te espero sin tiempo.
Y si amar es soñar,
que nadie me despierte
de este amor contigo.
Te deseo como
el fuego desea al viento.
Eres tormenta
que rompe mis límites,
la sed que no quiero saciar.
Si amarte es caer,
que sea al abismo
de tu cuerpo,
de tu voz, de tu mirar.
Porque no hay latido
que no te pertenezca,
ni deseo que no quiera
volver a nacer en tu piel.





















