—Síp.
Puede curarse a si mismo, es verdad. Pero no será tan eficiente como sus capacidades para ello. Fufu.
Cuando quiera se los enseña. Aunque quien se los hizo seguramente haya palmado en alguna pelea, tenia fama de busca pleitos.
—No te creas tanto que solo me quedé »
—Sip.
Si le pega, a ver quién le cura después cuando se haga daño, hmph.
Ahí sí que se ha notado el sarcasmo, capullo.
Ya sabe que las vistas son para disfrutar pero que le haga el favor de no gastarle tanto que si no se sonroja ay.
Madre suya que. Si es un encanto.
—¿Uh? »
—Y a las sirenas, seguro.
Seguro que caeria por alguna pelandrusca del puerto, segurísimo, fijo, nadie se resiste. Excepto él que es un hombre disciplinado.
Tonto su abuela. Es que su mente ha tenido un fallo momentáneo, déjele tranquilo que es su culpa.
—Ah, si si. Deja »
» pongo esto aquí.— Deja la bolsa en un rincón y procede a quitar la chaqueta y desabrochar la camisa que trae hasta el ombligo, revelando el tatuaje que tiene en el pecho de huesos como un esqueleto. Se remanga, ajustándose los guantes.
—¡Venga guapo! Vamos que si no se »
—¿No dicen que por amor se hacen grandes locuras?
Se encoge de hombros. Tarde, ya se lo ha imaginado y se está riendo internamente.
No va a pasar. Es más, puede intentarlo cuanto quiera que piensa aguantar el tipo.
—Que si pesado, que pagaré. No me lo recuerdes más que no »
—Aw, ¿has perdido confianza en tus habilidades?
Palmaditas le estaba dando en la espalda a modo de broma. Le causaria gracia verlo sumido en un romance todo dramático.
Aún no está nervioso, que no se adelante a buscar soluciones. Hmph.
—Digo yo que si me haces ir a tu »
—Pues añadete. Que no pasa nada.
La edad pesa al parecer.
Ese es el problema que lo dice tan serio que no suena a broma en absoluto. Lo va a matar de los nervios.
Si quiere burlarse de alguien mejor que le ahorre eso, que no tiene ganas de ser el payaso de nadie.
—Ugh. Vale. »
Porque si. Porque lo dice él.
—¿Te acabas de llamar viejo tal cual?
Arquea una ceja. Quieres reírse.
Que vaya a molestar a otro si tal, que no pasa nada, no será él quien le quite las ganas.
Se acaba de cuajar. Lo ha mirado, parpadeando mientras está procesando seriamente »
Está cómodo pero SIGUE SIENDO RARO. AYUDA.
—Eh, eh, los jueguitos con las mujeres del puerto, que yo soy un pobre médico trabajador.
PORQUÉ MIERDA SE VUELVE A ACERCAR. Se intenta mantener todo digno.
Luego no lloriquee que ya se lo advirtió.
—Lo prefiero por si luego me »
Pero de qué coño va llamándolo necesitado.Solo se le ha abrazado para no caer. Es más YA LO PUEDE IR SOLTANDO EH.
—Reacciona mejor tu abuela con falta de oído. Si tantas ansias tienes de mi cercanía hay mejores maneras de obtenerla.
Muy erróneo dado que se puede malinterpretar»

