Lula ganó Brasil 51.7 a 48.3, remontando desde el segundo lugar. Pero el dato de fondo es otro. El bolsonarismo perdió la elección, no la fuerza, y ahora tiene heredero.
En América Latina ya no se gana para gobernar cómodo. Se gana para administrar un país partido.
Con Lula reelecto, México no se queda solo frente a Washington. Pero conviene no confundir afinidad con estrategia.
Nuestra economía depende de Estados Unidos, no de Brasil, y en plena revisión del T‑MEC cada foto tiene precio.
México rompe récords de inversión, exportaciones y turismo.
Pero una cosa es que pase mucho dinero por un país y otra muy distinta que ese país se haga rico.
Podemos ser una gran dirección para que otros hagan negocios y seguir siendo ricos de nada.
Hoy en @UltimatumMx .









