- Abuelo, ¿cómo conociste a la abuela?
- Uy, fue una historia de amor única. Nos enamoramos porque compartíamos muchos intereses, normalmente vía nasal, nos fuimos a vivir juntos a pesar de que no la mostraba públicamente porque no pegaba con mi perfil de líder sindical exitoso y comprometido con mi gremio, hasta que una noche la abuela salió corriendo semi en bolas por la calle persiguiendo un bulldog francés, yo salí corriendo atrás de ella, nos escracharon las cámaras de seguridad, llamaron al 911, me llevaron preso, me negué a hacerme un examen toxicológico, a ella la internaron, me imputaron por lesiones y privación ilegítima de la libertad, me prohibieron acercarme a menos de 300 metros, pero me defendí en todos los programas de televisión balbuceando explicaciones con la cara más hinchada que el pibito de “Mi primer beso” después de ser atacado por un enjambre de abejas, renunciaron los catorce abogados que me mandó mi papá, nos investigaron por encontrarnos clandestinamente en un hotel, me imputaron por desobediencia, nos separamos, nos bloqueamos en Instagram y finalmente nos reconciliamos públicamente en Madrid, porque el amor no conoce fronteras ni perimetrales. Fue precioso, chicos.
Entre los terrores desatados el 7 de octubre, inmediatamente después del asesinato de niños, la violación de mujeres y la tortura de rehenes, hay que sumar que los nazis salieron del closet. Porque en esta época retardada no hace falta elegir entre ser un pelotudo o ser un hijo de puta, podés ser una peligrosa combinación de ambas y exhibirlo con orgullo en Instagram. Un sorete multitasker.
Cuando pienses que algo está tan mal organizado que se siente como una afrenta dirigida a vos, recordá que podés ser un billonario en tu despedida como mejor jugador de fútbol del planeta, agarrándote tortícolis por mirar durante seis horas un chivo de Sancor Seguros. Nada es personal, la gente simplemente es mersa y pelotuda.
Hace días no me puedo sacar de la cabeza que a uno le sale un grano en la frente y no se quiere cruzar a nadie, pero Facundo Moyano fue a la tele con un ladrillo de merca en las encías. Ni Mister Ed cuando le ponían pasta de maní en los dientes se enjuagaba tanto la jeta.
Pedí un Rappi de un local tan cercano (Rapanui, a una cuadra de casa) que el tipo dejó la moto allá y vino caminando. Ni Cris Morena me miró con tanta cara de “Qué gordo vago de remil mierda”.
Famosas un día después de separarse: “Lo amo y lo voy a amar siempre aunque hoy no podamos estar juntos, porque nadie me va a querer y cuidar tanto como él lo hizo. Me quedará por siempre el recuerdo imborrable de esta hermosa relación”.
Famosas tres días después de separarse: “Lo odio, tiene pie plano, se cogió a mi tía Marta, lee las columnas de Novaresio, no termina los sudokus, nunca me hizo acabar, se ríe con Luzu, no distingue videos hechos con IA, debe seis años de patente y dice setiembre”.
Amo que la Joaqui y Luck Ra se destripen entre ellos y destripen a su vez esa farsa de “Nos separamos, pero nos seguimos amando” y buaaaa buaaaa, porque es una mentira atroz e inaceptable. Lo digo como ingeniero y como ser humano que tiene afecto por el escándalo.
A los ya muy indignos relativistas del aumento de la morosidad en las economías domésticas, ahora se le suma Fantino (que trepa cómodo en el ranking de peores argentinos vivos) diciendo sin pudor que en el mundo es normal que los médicos se vuelvan mozos. Militando la malaria.
Para que veas el nivel de mersa del establishment argentino, gran parte de los wise elders que conforman el círculo rojo nacional concurrieron al Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la UBA para ver un corto producido (sic) por Infobae y realizado íntegramente con IA.
Ocurrió tan gradualmente que no me di cuenta, pero me convertí en esa gente que siempre piensa que el otro está muy desabrigado. El que te agarra la campera para ver si es lo suficientemente gruesa, el que te pregunta si no tenés nada más abajo de eso que se ve demasiado liviano.
Lo que más bronca me da es que mientras acá inventaban teorías pelotudísimas, el mejor jugador de fútbol del mundo lo único que quería era ganarle a la biología y que el papá lo llamara por teléfono para decirle que había jugado bien a la pelota.
Mirá que a algunos en la repartija de tareas indignas les tocaron unas bastante fuleras, pero no debe haber nada peor que haber venido a este mundo a estar en contra de Messi.
Daniel Alberto, si algún día te quieren convencer de que no sos un forro mega pelotudo, no les creas.
Pensé que la carta de Messi terminaba medio fríamente con “Nos veíamos cuando podíamos por mis compromisos” y cuando vi que había otra página que arrancaba con “No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo voy a seguir” se me aflojaron las bisagras de las rodillitas.
Muy buena la estrategia de Facundo Moyano de sentarse en todas las panaderías para decir a los gritos que no quiere comer harinas.
Dice Facundo Moyano que mientras su novia (sic) tenía un infarto (previo a correrse una media maratón por Barrancas del Belgrano embutida en un body de red rojo carmesí) él simplemente completaba un sudoku de complejidad intermedia y escuchaba un audiolibro de Rita Segato.


