@MarioInJr

Hijo de @LaPuentecilla_, hoy sufro en el Reino de León. 11 🫏 🫏, 22 🥚 🥚 #LeónSinCastilla

León, León Solo, España
Joined August 2023
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Ratzinger aveva capito prima di altri che la crisi dell'Europa non era economica o istituzionale, ma d'identità: un continente che aveva smarrito le proprie radici e con esse la capacità di dire chi è. Per questo parlava di rievangelizzare l'Occidente, e per questo sembrò... 1/4
Creyeron haber desterrado la Fe Católica de Francia🇫🇷, se burlaron de la Última Cena de Jesús en los Juegos Olímpicos, sin embargo la Francia Católica salió a reclamar su sitio en la historia, la hija mayor de la Iglesia regresa a casa! #VivaCristoRey #Jornada #PapaLeónXIV #Fe
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España es un manicomio
🎵 “Pero dime, compañere, si estas tierras son del amo, ¿por qué nunca le hemos visto trabajando en el arado?”🎵 El coro del centro social La Rosa en la acampada en Sol, en Madrid, por el derecho a la vivienda @inquilinato_madrid
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Te consigue empatar un equipo cuyo gasto en plantilla será lo mismo que cobran Jorge Delgado y Rober Pier, que sale de Coria a las 09:30 de la mañana para no tener que hacer gasto de hotel y aquí no se le cae la puta cara de vergüenza a nadie?
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Sospecho quién ha marcado este tuit como “guardado”. Lo que no sé, es si lo ha hecho desde su cuenta A o B…
La culpa de lo que va a pasar este año no la tienen los responsables deportivos…
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La culpa de lo que va a pasar este año no la tienen los responsables deportivos…
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El Coria está mejor trabajado que el equipo con mejor presupuesto de la categoría pero nunca alcanzará el mismo nivel de inteligencia emocional.
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Si le das el timón a un mediocre, hace cosas mediocres. Y nos lo vamos a comer toda la temporada. Pero nada… paciencia, no?
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En 147 años, su partido no ha tenido una sola Secretaria General. Y así con todo.
¿Cómo puede una Organización que pretende hablar en nombre de toda la humanidad no haber tenido nunca a una mujer al frente? Ha llegado el momento de saldar una deuda histórica: que una mujer de Latinoamérica ocupe por primera vez la Secretaría General de la ONU.
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"Tengo el 50% de un piso en Madrid porque, por desgracia, aunque cobres por encima de la media, es más que imposible comprarte un piso en Madrid". (Cobra 3 millones al año) Pocas cosas me hierven más la sangre que un progre multimillonario que vaya de ser un pobre currante.
Tengo un piso en Madrid. Concretamente el 50% del piso. El otro 50 es de María, quien vive allí y trabaja allí. Tengo el 50% porque, por desgracia, comprarte un piso en Madrid, aunque seas una persona que ingresa por encima de la media es más que imposible. De eso se queja la gente, de eso me quejo yo y de eso deberíamos quejarnos todos. Pero claro, es mucho mejor poner un tweet del estilo: “Creo que me voy a inventar algo, que total no pasa nada”
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El patrimonio lingüístico hay que conservarlo y, en muchos casos, resucitarlo de una forma muy forzada. Pero hacer recetas de toda la vida es nacionalismo gastronómico…
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Libertad de expresión, pero en mi campo no entras con la camiseta de tu equipo. Flipante.
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Si realmente en España hubiese ultraderecha y miles de fachas de los de verdad, ahora mismo el Ministerio de Vivienda estaría siendo incendiado por una turba descontrolada. Pero lo que tenemos, para tranquilidad de los bomberos, es una derecha de abogados del estado y catequistas
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🗣️ @leireis, secretaria de Estado de Vivienda, sobre el desahucio de Maricarmen: "Hemos intentado comprar la vivienda, una mediación para un alquiler justo, hemos apelado a la ONU para una paralización y le hemos dado 'pasta' a la CAM" "No hemos podido negociar con Urbagestión"
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Veo a la señora y me da pena, porque empatizo mucho con la gente mayor y pienso que podrían ser mis abuelos. Pero las cosas hay que analizarlas con sangre fría… Si llevas 70 años disfrutando un alquiler de renta antigua, siendo funcionaria con muy buen sueldo y muy buena pensión y llegas a los 87 años en esta situación…. Es porque te ha dado la gana. No ha tenido 87 años siempre. Lleva 20 años con el contrato de renta antigua vencido, y aún así se lo respetaron durante casi 2 décadas más. Ha sido una persona adulta con 30 años por delante y una situación cómoda económica y laboralmente hablando, para no llegar a los 87 años en esta situación. Y tampoco la han dejado tirada: Le han ofrecido soluciones. Pero lógicamente ninguna solución estará al nivel de pagar 500€ por un piso de 90m2 en el centro de Madrid.
Es una aberración que un fondo pueda comprar y subir el precio de una vivienda que lleva ocupada setenta años por una señora. No hay por dónde cogerlo. Tampoco veo por dónde coger que el PSOE use el caso, cuando lleva 8 años en el gobierno y con la vivienda como está.
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Otro tema en el que cambia de opinión.
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Lo de Maricarmen me produce una contradicción bastante incómoda. Tiene 87 años, una discapacidad reconocida y hoy ha salido de la casa de Retiro en la que llevaba viviendo desde los 17. Ver a una anciana abandonar en una camilla el lugar donde ha pasado prácticamente toda su vida es desolador. Una sociedad decente debería ser capaz de ofrecerle una solución digna. Hasta ahí, creo que podemos estar casi todos de acuerdo. El problema empieza cuando el drama humano se convierte en argumento jurídico y político y parece que setenta años viviendo en una casa otorgan algún tipo de derecho perpetuo sobre ella. Porque hay una parte de esta historia que se está contando bastante menos. El contrato era de renta antigua. Tras morir el padre de Maricarmen pasó a su madre y, cuando esta falleció en 2005, se produjo la subrogación a favor de la hija. La legislación que terminó siendo decisiva para limitar esas subrogaciones fue la Ley de Arrendamientos Urbanos de 1994, aprobada bajo el Gobierno de Felipe González. El decreto Boyer de 1985 ya había eliminado la prórroga forzosa para los nuevos contratos; la LAU de 1994 estableció después el régimen de extinción progresiva de los antiguos. Y aquí aparece una pregunta que nadie parece querer hacerse. Cuando se aprobó aquella ley Maricarmen rondaba los 55 años, trabajaba como auxiliar administrativa y todavía tardaría cuatro años en jubilarse. Cuando murió su madre en 2005 tenía unos 66. Desde entonces, desde 1994, el marco legal aplicable a aquel contrato planteaba un horizonte de extinción que finalmente han avalado los tribunales. Durante años siguieron cobrándole la renta y eso abrió una discusión jurídica legítima —de hecho, inicialmente ganó el pleito—, pero el Supremo terminó dando la razón a la propiedad. La pregunta incómoda es: ¿En qué momento debía empezar a buscarse una alternativa? Comprar, alquilar otra vivienda, ahorrar aprovechando una renta extraordinariamente baja, buscar una solución residencial distinta. No sabemos qué posibilidades reales tuvo en cada momento y sería absurdo inventarlas. Pero tampoco podemos actuar como si la situación hubiese aparecido ayer por la mañana. Porque mientras tanto hay una generación entera que jamás tendrá una oportunidad remotamente parecida. ¿Cuántos jóvenes de hoy podrán vivir durante setenta años en un piso de más de 90 metros en Retiro pagando alrededor de 500 euros? ¿Cuántos licenciados, sanitarios, profesores, periodistas, ingenieros o administrativos con trabajos perfectamente normales pueden siquiera plantearse vivir solos en Sainz de Baranda? Maricarmen trabajó 49 años y merece todo el respeto por ello. Precisamente por eso resulta extraño infantilizarla ahora como si hubiera sido durante toda su vida una persona sin capacidad para tomar decisiones sobre su futuro. A familias con niños pequeños se les termina un alquiler, pierden una vivienda o tienen que abandonar un barrio y reorganizan su vida como pueden. Jóvenes con empleos en activo comparten piso hasta bien entrada la treintena, se marchan a las afueras, regresan a casa de sus padres o aceptan habitaciones minúsculas porque vivir solos en el centro de las grandes ciudades es sencillamente inaccesible para ellos. Y hemos llegado incluso a revestir esa precariedad con nombres estupendos, casi románticos, desde los altavoces mediáticos del gobierno de progreso: coliving, espacios compartidos, nuevas formas de habitar. Pero una mujer que ha disfrutado durante décadas de una renta excepcionalmente protegida debe convertirse ahora en símbolo de exactamente ¿qué? Ese es el debate que echo de menos. La protección de Maricarmen debería haber llegado desde los servicios sociales y las administraciones. La protección social debe asumirla la sociedad mediante vivienda pública, que para algo nos sablean a impuestos que son para este tipo de cosas, y para sanidad, para educación, para transporte, etc. Todo se degrada y funciona cada vez peor. En estos casos tampoco aparece el so called Estado del bienestar. ¿Dónde cojones van los impuestos? Lo que no se puede pretender es que la asuma un propietario concreto manteniendo durante medio siglo una renta ajena a la realidad económica. Y decir que "sobran cuatro millones de casas" tampoco resuelve el problema. Una vivienda vacía donde nadie quiere vivir no satisface la demanda allí donde faltan cientos de miles. A sus 87 años y con su situación física, resulta difícil entender que el sistema haya sido incapaz de cerrar antes una alternativa adecuada. Aunque se le ha ofrecido un piso en Alcalá de Henares y ha dicho que no. Pero eso es distinto de concluir que el propietario de Sainz de Baranda 46 tiene que proporcionarle de por vida una vivienda muy por debajo de su precio porque su padre firmó allí un contrato en 1956. Objetivamente, Maricarmen ha vivido del franquismo durante 70 años. Y conviene contar también toda la genealogía legislativa cuando se buscan responsabilidades políticas, pues el régimen que acabó siendo determinante en este caso procede de la LAU de 1994, aprobada durante el Gobierno de Felipe González, y lleva más de tres décadas formando parte del ordenamiento. El caso de Maricarmen es triste. Muchísimo. Pero la tristeza no resuelve la pregunta de fondo: ¿Por qué el arraigo de una persona debe darle sobre una vivienda ajena un privilegio que generaciones enteras de jóvenes ni siquiera podrán soñar con tener? Y quizás ese sea el verdadero fracaso, que hayamos construido un país donde una renta de 500 euros en Retiro parece un derecho adquirido para quien llegó en 1956, mientras para quien nació cincuenta años después vivir allí trabajando se ha convertido casi en ciencia ficción. Ojo, con los sueldos de España, el alquiler debería rondar esos 500 euros y no lo que se paga actualmente, por supuesto, pero ese es otro debate.
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Si están montando esto por una señora que pretendía vivir eternamente en una casa que no era suya al precio que ella quería, imaginen la que van a liar cuando no estén en el poder...
🔴 ÚLTIMA HORA | Más de 10.000 personas se concentran en estos momentos en Madrid en apoyo a Maricarmen y por el problema de la vivienda según las primeras cifras de Delegación de Gobierno. #MalasLenguas
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Hoy han desahuciado a Maricarmen. Tiene 87 años y llevaba 70 en el mismo piso de Retiro. Era el cuarto intento, y anoche acamparon cientos de personas en su puerta para impedirlo. Es un drama, creo que todos estaremos de acuerdo. Porque Maricarmen es una persona muy mayor. Pero que sea un drama no significa que no sea lo justo. Durante meses hemos oído la matraca de que la culpa es de Franco y del machismo de la época. Pero con saber un poco del tema o interesarte sin sectarismos, sabrás que la ley que la ha sacado de su casa es de 1994, y la hizo el Gobierno de Felipe González. Sí, una ley del PSOE. Lo que sí venía del franquismo era la ley de la renta antigua. Su padre firmó el contrato en 1956 con la ley de entonces, que contenía la prórroga forzosa: aunque el contrato venciera, el casero no podía echarte, y te quedabas mientras quisieras salvo en casos muy concretos. Cuando el inquilino moría, el contrato podía pasar a su familia mediante subrogación. Y eso fue lo que ocurrió con su casa. En 1961 murió el padre y el contrato pasó a la madre. Con aquella ley, cuando muriera la madre, Maricarmen se habría quedado el contrato y podría haber seguido de inquilina toda la vida. En 1985, el decreto Boyer, del primer Gobierno de Felipe González, acabó con la prórroga forzosa, pero solo en los contratos nuevos. Los antiguos siguieron igual. El cambio que afecta a Maricarmen llega en 1994, con la Ley de Arrendamientos Urbanos. La sacaron adelante el propio Felipe González y Borrell, que era ministro de Obras Públicas, con la idea de ir cerrando poco a poco los contratos de renta antigua. Quien ya vivía en el piso podía seguir hasta el fallecimiento, y si el contrato pasaba a su viudo o su viuda, también. Pero si pasaba a un hijo, solo le quedaban dos años. La ley amparaba dos excepciones. Una, tener una discapacidad del 65% o más. Otra, que el hijo fuera mayor de 65 o estuviera jubilado y se quedara el contrato en los diez primeros años de la ley, o sea, antes de que acabara 2004. En esos dos casos, el hijo seguía de por vida. La madre de Maricarmen murió en 2005, cuando ella ya pasaba de los 65, pero ese plazo se había cerrado al acabar 2004. Además, su discapacidad reconocida es del 50%, y no llega al 65% que pide la ley. Por lo tanto, no entraba en ninguna de las dos excepciones, y su subrogación era de dos años: el contrato se extinguió en 2007. El argumento del machismo tampoco se sostiene como tal, más allá de que todos estemos de acuerdo en que era indignante que las mujeres no tuvieran los mismos derechos que los hombres. Es cierto que en 1956 una mujer casada no podía firmar un contrato sin permiso del marido, y el contrato estaba a nombre del padre. El Sindicato de Inquilinas dice que, si hubiera estado a nombre de los dos, lo de Maricarmen contaría como primera subrogación y el contrato seguiría vivo. Pero con la ley de 1994 eso da igual: al hijo que se queda un contrato antiguo le tocan dos años, sea la primera vez que el contrato cambia de manos o la segunda. Durante 15 años nadie le dijo nada. Los dueños le siguieron cobrando el alquiler como si el contrato siguiera en vigor. En 2018 se vendió el edificio, y los nuevos dueños le ofrecieron dos salidas: comprar el piso por unos 250.000 euros o quedarse pagando 1.650 al mes. Ella cobra 1.450 de pensión. Dijo que no, y la empresa la demandó. Maricarmen ganó en primera instancia, porque el juez entendió que los dueños habían aceptado el contrato durante años. Pero la Audiencia de Madrid no lo vio así en el recurso, y el Supremo tampoco. Es importante decir que esa regla de los dos años lleva más de 30 años sin tocarse. En ese tiempo han gobernado el PP y el PSOE (en solitario y en coalición) y ninguno la ha cambiado. Pero ahora el PSOE y toda la izquierda hablan mucho de Maricarmen. Esta semana su Gobierno pedía a Almeida y a Ayuso que frenaran el desahucio, y la ministra de Vivienda se ha preguntado cuántas Maricármenes se habrían salvado con lo que costó el ático de Ayuso. Tócate las narices con la demagogia. Pero a Maricarmen la echa una ley del PSOE, y el PSOE no ha cambiado la ley en todos sus años de gobierno. Son unos hipócritas sin fronteras. Y luego está el Sindicato, que culpa al franquismo y pide ahora contratos de alquiler indefinidos justo como los que había con Franco. Contratos que el dueño no podía terminar y que, por lo tanto, le dejaban en completa indefensión. Si eso ocurriera, no se pondría ni una sola vivienda en alquiler más. Pero bueno, ya sabéis que los extremos siempre se tocan. Dicho esto, lo de Maricarmen es un drama evidente, humano y filosófico. Una mujer de 87 años, que ya necesita silla de ruedas para moverse, sale de la casa en la que ha vivido desde los 17. ¿Estamos abandonando a una persona mayor desvalida? Maricarmen es adulta. Su familia lleva 70 años disfrutando de una renta antigua que hoy ronda los 500 euros en pleno Retiro, cuando los pisos de su edificio se alquilan por unos 2.650, según el propio Sindicato. Y el Ayuntamiento dice que le ofreció alojamiento y que ella lo rechazó. La propiedad privada es sagrada y así hay que defenderla, también cuando el caso es duro. Y el cariño que le tengas a tu vivienda no te hace su propietario, por mucho que quieras. La salida para alguien como Maricarmen puede venir del Estado o de la solidaridad de la gente. Pero si rechaza la alternativa que le ofrecen, ¿qué solución hay? Lo que no puede ser nunca es que el dueño de algo no pueda hacer lo que quiera con lo que es suyo. Y aquí hay que decir que se intentaron las dos cosas. El Ministerio intentó comprar el piso y una escritora se ofreció a pagarle 2.150 euros al mes para el resto de su vida. La empresa no aceptó ninguna. Estaba en su derecho: el piso es suyo. Una puntualización. La empresa que la ha demandado no es un fondo buitre, como están diciendo, sino una sociedad limitada madrileña fundada en 2005. Se dedica a invertir y asesorar en edificios alquilados y a la compraventa de farmacias. Le compró el piso a Renta Corporación, una inmobiliaria cotizada que había adquirido el edificio en 2018. Y en realidad da igual que sea Blackstone, Urbagesa o mi primo Paco: es el dueño legítimo de una propiedad. Lo que está claro es que Maricarmen ha tenido a lo largo de su vida la posibilidad de tomar decisiones alternativas que no hubieran llevado a esta situación y que prefirió no hacerlo. Desde 1994 era ley que esto podía pasar. Tenía 56 años. Y una cosa es evidente: muchas empresas y familias han estado en la misma situación que Maricarmen y han tenido que cerrar sus negocios, trasladarlos o mudarse a otra vivienda. No se puede tener una ley a medida de cada situación personal: eso sí que es injusto. Si Maricarmen no ha tomado decisiones necesarias a lo largo de su vida, la culpa es enteramente de Maricarmen. Dejemos de infantilizarlo todo. Por mucha pena que nos dé.
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Maricarmen me da CERO pena. Es una privilegiada que lleva toda su puta vida pagando cuatro perras por vivir en el barrio más caro de Madrid. Pena me da mi hija, que tendrá que gastar el 100% de su sueldo por alquilar 60 m2 en Alcobendas.
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DESMONTANDO EL RELATO IZQUIERDISTA SOBRE EL CASO DE MARICARMEN Maricarmen, una anciana de 87 años, vivía en un piso de la calle Sainz de Baranda, en el barrio del Retiro, una de las mejores zonas de Madrid. Se mudó allí en 1956, con 17 años, junto a su familia, gracias a que su padre consiguió un contrato de arrendamiento franquista de los denominados hoy como de renta antigua. Tras la muerte de su padre, hacia 1960, siguió viviendo con su madre. Desde 2005, al fallecer esta, residía sola y era responsable de pagar un alquiler de renta antigua, muy por debajo del precio de mercado. La ley solo permite permanecer de forma indefinida al titular original y a quien se subroga en primer lugar. Esa primera subrogación correspondió a su madre tras el fallecimiento del padre. La de Maricarmen fue la segunda y esta solo daba derecho a dos años, salvo que existiera una discapacidad superior al 65 %, circunstancia que ella no cumple. Es decir, Maricarmen, que trabajó durante cuarenta y nueve años como auxiliar administrativa hasta 1998 y cuya pensión actualmente ronda los 1450 euros, ha tenido más de veinte años para buscar un nuevo lugar donde vivir, pero simplemente no ha querido. Ella quería quedarse pagando 440 euros por un piso en el barrio del Retiro de 92 metros cuadrados, que disponía de tres habitaciones, salón, cocina, baño y un cuarto de servicio. Para hacerse una idea, por un piso de tres habitaciones y unos 94 metros cuadrados en la misma calle se piden 2950 euros al mes. Un primo de Maricarmen le ha ofrecido su casa para que se quede, pero se ha negado. También ha rechazado la plaza de emergencia gratuita en una residencia que le ofrecía el Ayuntamiento de Madrid. El caso de Maricarmen es un caso de caradurismo apoyado en las políticas de la dictadura franquista para vivir en una de las mejores zonas de Madrid sin pagar lo que corresponde por ello, en lugar de trasladarse simplemente a una zona más barata.
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