El César busca su imagen, dádsela. DIOS busca la Suya: devolvédsela. No pierda el César su moneda por vosotros; no pierda DIOS la Suya en vosotros.
( San Agustín)
La Moneda lleva impresa el rostro del César.
Nuestro Corazón, sin embargo, tiene otro Sello: el Rostro de DIOS.
















