Era un juego que nadie más parecía entender.
Las palabras de su madre resonaban en su cabeza una y otra vez, consiguiendo que el pequeño saliera de casa corriendo hasta un descampado que había a tres manzanas de su casa, ya recibiría otro correctivo por haber escapado de casa.
Ya no tengo excusa.
Tengo que preparar la lista que Harris me pidió.
Creo que la tendré para mañana.


