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Te doy 18 años, un Aguilar, un Passarella y un descenso de ventaja y no me llegas al talón. Yo el más grande y vos un bostero de mierda.
De acá al 1° de noviembre, este video hay que publicarlo todos los días en todas las cuentas de River.
Esto pasó el último clásico, en nuestra cancha. Imagen lo que nos espera en el chiquero. Históricamente siempre condicionaron de antes y nos robaron. No nos dejemos cagar más.
Yo soy feliz cuando River gana, gusta y golea. Como hoy.
Pero no puedo evitar la indignación cuando me acuerdo de la final perdida hace apenas unos meses, contra el mismo rival y en la misma cancha. Ni cuando miro la tabla anual y veo todos los puntos que regalamos.
Porque ganar así es lo que queremos siempre. Lo que da bronca es pensar dónde estaríamos hoy si hubiéramos reaccionado a tiempo.
Con los resultados de esta fecha, quedó claro que se fracasó en todo. No queda un puto objetivo en pie.
La última migaja es ir al chiquero a cagarles la anual. No es un consuelo, es lo mínimo de dignidad que se les exige.
Y si tampoco están a la altura, que se vayan desde el presidente hasta el utillero.
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River atraviesa una crisis futbolística, pero detrás hay algo mucho más profundo.
No es solo un problema de fútbol, sino de visión institucional.
El ciclo de Gallardo se cumplió, está claro.
Pero no alcanza con que se vaya el DT, como tampoco alcanzó cuando se fue Demichelis.
Porque el verdadero mal está en otro lado.
River está podrido por dentro.
El tongo está por encima de todo, y el foco puesto en los nuevos restaurantes y las obras.
Y cuando la raíz está podrida, el árbol entero se resiente.
River atraviesa una crisis futbolística, pero detrás hay algo mucho más profundo.
No es solo un problema de fútbol, sino de visión institucional.
El ciclo de Gallardo se cumplió, está claro.
Pero no alcanza con que se vaya el DT, como tampoco alcanzó cuando se fue Demichelis.
Porque el verdadero mal está en otro lado.
River está podrido por dentro.
El tongo está por encima de todo, y el foco puesto en los nuevos restaurantes y las obras.
Y cuando la raíz está podrida, el árbol entero se resiente.
¿Alguien se preguntó cuál es el cuerpo técnico de Ponzio? No tiene un equipo de trabajo armado.
Van a terminar armando un híbrido con gente de Reserva.
Un DT no es solo espalda y liderazgo. Necesita un PF de confianza, ayudantes de campo y analista de video.
Quemar a otro referente sin una estructura propia detrás me parece una locura total.
Hace rato insisto que el problema mayor de River excede a lo futbolístico. Pero para los que quieren una opinión de fútbol, esto es lo que pienso. Es indignante ver a River. Es demencial rifar un año entero sin DT. No hay trabajo, no hay funcionamiento colectivo, no hay plan ni un solo concepto táctico. Es tirar once nombres a la cancha y rezar para que pase algo. Dependemos de un chispazo individual o del azar, semana tras semana, como si River fuera un experimento.
Lo que rodea a River hoy, no es solo incapacidad. Es un desprecio absoluto por el hincha y por los colores.
Siento una mezcla entre bronca, angustia y resignación de ver cómo se acumulan las cagadas, sin que a nadie en los escritorios se le mueva un pelo. Mienten sin ponerse colorados. Viven vendiendo humo y dibujando relatos para tapar un desastre tras otro.
Nos vendieron la mentira del ‘proyecto’ Gallardo, renovándole y lo echaron al mes. Dilapidaron un plantel entero para desviar culpas. Después sostuvieron la agonía de Coudet, bancando un mamarracho insostenible solo para esperar el golpe inevitable. Y no encontraron mejor solución que poner a un improvisado total, un tipo que ni él debe entender qué hace ahí en el banco, esperando pasivamente a que nos pase el camión por encima en el clásico para meter el próximo parche de ocasión.
Son una máquina de pifiar. No saben nada de fútbol y, lo peor de todo, les importa un carajo. Mientras ellos juegan a la política y tapan incendios con nafta, a los hinchas se nos estruja el corazón de ver cómo nos destruyen.
Un punto que no sirve para nada. Lo imperdonable es que no se trata de un partido aislado. Pasan los torneos, el vacío es cada vez más evidente y las respuestas no aparecen. Lo que le hicieron a River no tiene perdón. Lo destrozaron a fuerza de improvisación, soberbia y decisiones equivocadas.
