೯ Fù Wèi ( 蝮衛 ) ༢ retweeted
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ㅤTensó la mandíbula al ver que el guardián empezaba a humear, incluso podía sentir el calor que emanaba aún con las telas de la ropa como barrera. Tuvo que regañarse para sus adentros, por supuesto que esto sería mucho para el guardián y él..
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Lo miró de reojo desde el regazo con su primera frase. Debería aliviarlo, pero solo le hizo sentirse un poco extraño ante la aclaración. ¿Es que debería ponerse nervioso pensando en que más podría hacer? Ahora esa idea lo inquietaba, aunque no en un mal sentido.
'Me estoy >
< petición lo dejó en blanco. Le hizo calentarse más a su rostro y empezar, como había dicho antes el albino, a emitir un pequeño vapor visible, ascendiendo desde sus orejas y su nuca.
Esta vez, en vez de responder, directamente obedeció: se hizo un poco de >
Al notar que se detenía, la pregunta, el guardián ladeó un poco su rostro para exponer su expresión avergonzada, aunque fuese solo un poco porque se moría antes que ser capaz de mirarle directamente en esas condiciones.
—Yo... yo no dije eso...
Murmuró bajo, antes de >
Aprovecha la posición para al menos hundir un poco su rostro en las túnicas ajenas un poco, y así esconderlo mientras nota como le ordena algunos mechones, exponiendo su nuca a las manos del albino.
—...Estoy relajado...
Mentira, solo tiene que ver lo tenso que se >
El regaño hace que prense los labios un poco... Sabe que quiere que se acerque, pero le da mucha vergüenza hacer un gesto de ese tipo.
'Que el Consejo me perdone...'
Tarda un poco más, pero acaba cediendo a la petición, nervioso y sonrojado hasta la punta de las orejas >
Vuelve a observar el regazo que palmea desde su asiento en el suelo, con los colores ascendiendo por su rostro conforme insiste un poco. No le molesta especialmente el juego que tienen, pero... su Shé Bái le pide unas cosas...
Finalmente se mueve un poquito más cerca, >
Verlo sonreír era pago suficiente para entrar con él en ese pequeño juego, si con algo como aquello lo satisfacía, no le importaba comportarse dócilmente ante su Shé Bái... Al menos hasta que hacía propuestas como aquella. Indecentes.
—S-Shé Bái... No es adecuado >
El arqueamiento se repitió, con cierta diversión escondida en los ojos del guardián por ese tipo de comportamiento.
—Si lo pide mi Shé Bái, ¿que otra cosa podría hacer salvo cumplir sus deseos?
Tras las palabras se arrodilla delante de él, tomando asiento sobre sus rodillas >
El guardián mira alrededor con un vistazo tan tranquilo como breve, arqueando una de sus cejas mirando de nuevo a su Shé Bái.
—¿Desea que vaya a otra habitación para traer una silla, quizás? ¿O tal vez desea mi Shé Bái que me siente en el suelo...?
—Soy un guardia en el papel, Shé Bái. Pero para usted puedo ser cualquier clase de sirviente que necesite que sea.
Aparta con una mano los papeles para dejar la bandejita con el té, con una sonrisa ligera en los labios. Esa que nadie suele ver tan a menudo como él.



