F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo) header
F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo) profile picture

Prudente como serpiente y sencillo como paloma!

En el Trayecto del Sol
Joined June 2012
Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)Photo by F R Trujillo-Perdomo (@DomrepTrujillo)
Cultivo una rosa blanca en junio como enero para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo; cultivo una rosa blanca. J.Martí.
3
7
33
4,325
F R Trujillo-Perdomo retweeted
Marco Rubio for President. Ron DeSantis for Vice President. 🇺🇸 Would you support this ticket in 2028?
5,931
2,762
464
21,521
344,406
F R Trujillo-Perdomo retweeted
RUBIO 2028 ¿QUÉ OPINAS? PONLO DE MODA #RUBIO2028 @SecRubio
404
1,325
52
6,708
58,015
The fable of the Christian in boiling water!
13
F R Trujillo-Perdomo retweeted
....entonces @JosePaliza , que decias?
3
5
239
Licenciatura en Tigueraje Vicdali Melgen La mejor profesión en R. Dominicana no es medicina, ingeniería ni derecho. Es graduarse de tigre. No requiere estudios, exámenes, tesis ni pasantías, y mucho menos principios. Basta con tener suficiente habilidad para hacer lo que a uno le dé la gana, cuando le dé la gana y, preferiblemente, a costa de los demás. El título viene acompañado de una licencia permanente, ilimitada y aparentemente irrevocable para violar cualquier norma escrita, por escribir o que todavía no se le haya ocurrido al legislador -los verdaderos tigres- (voz de El Piro). Sus especialidades son múltiples y sus beneficios, extraordinarios. Un tigre puede conducir como un energúmeno, estacionarse donde le plazca, circular en vía contraria, ignorar semáforos y convertir las aceras en estacionamientos privados. También puede saltarse cualquier fila, colarse en la más corta aunque no le corresponda, apropiarse de recursos destinados a los necesitados y hasta conseguir un título universitario sin haber sufrido jamás el inconveniente de asistir a clases. Lo importante no es aprender, sino saber resolver. Y si alguien protesta, peor para él, porque evidentemente no ha entendido cómo funciona el país. La licenciatura ofrece especializaciones todavía más lucrativas. El tigre puede dejar de pagar sus deudas aunque le sobre el dinero, apropiarse de un inmueble sin haber desembolsado un centavo o correr discretamente la cerca del vecino, porque unos cuantos metros no son nada y, total, ¿quién se va a dar cuenta? Puede vivir sin pagar agua, electricidad ni otros servicios, aunque también merece matrícula de honor quien cobra por lo que nunca suministró o factura consumos imaginarios. En el comercio, el tigueraje alcanza niveles de posgrado cuando alguien adultera bebidas, falsifica productos, cambia fechas de vencimiento, altera balanzas o coloca etiquetas de marcas reconocidas sobre mercancías que jamás conocieron semejante prestigio. En el mundo de los técnicos y trabajadores de oficio también aparecen verdaderos doctores en la materia, capaces de diagnosticar averías inexistentes, cobrar piezas que nunca cambiaron, desaparecer durante semanas después de recibir un adelanto o descubrir reparaciones adicionales cada vez que el cliente pregunta cuánto debe. Algunos incluso han desarrollado una especialidad particularmente rentable cuando advierten que quien solicita el servicio es una mujer que desconoce los misterios de la mecánica, la plomería o la electricidad. Naturalmente, no todos poseen semejante talento, porque para alcanzar esos niveles de excelencia hace falta una vocación especial. En el terreno sentimental, el tigre tampoco conoce fronteras. Puede mantener varias parejas simultáneamente, administrar mentiras con precisión de contador público y conseguir que ninguna sospeche de la existencia de las demás. Si lo descubren, todavía tiene el descaro de sentirse ofendido. Pero el tigueraje no termina ahí. También se manifiesta en quien consigue un empleo sin cumplir los requisitos, cobra sin trabajar, falsifica una incapacidad para irse de vacaciones, utiliza influencias para evadir consecuencias, se apropia de lo ajeno y luego presume de lo mucho que ha progresado. Lo verdaderamente admirable es que, lejos de provocar vergüenza, estas hazañas suelen despertar una mezcla de envidia y admiración. «¡Ese sí es un tigre!», exclaman algunos, como si acabaran de anunciar un premio Nobel. Y quizás ahí radique nuestra mayor desgracia. Hemos convertido la falta de escrúpulos en inteligencia, el abuso en habilidad y la deshonestidad en una virtud nacional. Mientras tanto, el ciudadano que cumple las reglas, paga sus obligaciones y respeta los derechos ajenos continúa siendo considerado un pobre pendejo que todavía no ha aprendido a vivir. Porque en esta peculiar universidad de la vida, el problema no es solamente la cantidad de tigres que se gradúan, sino la multitud que los aplaude y sueña con obtener el mismo diploma.
130
F R Trujillo-Perdomo retweeted
What do you Think? 💪
631
67
20
526
6,621
F R Trujillo-Perdomo retweeted
2,913
435
80
5,884
34,284
F R Trujillo-Perdomo retweeted
¿Cuando el pueblo dominicano conocerá cuanto nos costó cada kilometro de esta porquería que Abinader y los PRM le llaman "muro" fronterizo? @drhsalazar @MartinezPozo @MarioHH
6
12
3
29
1,492
F R Trujillo-Perdomo retweeted
🤡😭😭😭😭😭😭
🔴 #AHORA | Flávio Bolsonaro no reconoce la victoria de Lula y pedirá anular las elecciones.
1
1
28
El capibara, los monos y los límites de la tolerancia Por Vicdali Melgen de Objío El capibara es uno de los animales más tranquilos y sociables de la naturaleza. Comparte su espacio con otras especies, tolera su cercanía y parece haber hecho de la paciencia una filosofía de vida. Descansa junto al agua, busca su alimento y procura mantenerse al margen de los conflictos. Su temperamento apacible, sin embargo, no significa que carezca de instinto de conservación. Cuando se siente amenazado, especialmente si no encuentra una vía de escape, puede defenderse con una fuerza que sorprende a quienes confunden su tranquilidad con indefensión. La naturaleza le ha enseñado algo elemental. Convivir pacíficamente no significa renunciar al derecho de proteger su espacio. El mono capuchino, por su parte, es inquieto, curioso, inteligente y oportunista. Su comportamiento explorador puede resultar bastante molesto para otros animales. Imaginemos una escena en la que varios capuchinos descubren a un capibara descansando tranquilamente. Uno se acerca a investigar su comida, otro intenta arrebatársela, un tercero salta a su alrededor y alguno termina encaramándose sobre su lomo. El capibara se mueve, busca otro lugar y continúa con su rutina. Los visitantes interpretan esa ausencia de reacción como una invitación a seguir. Vuelven, insisten, ocupan el espacio y alteran la tranquilidad del animal. Lo que comenzó como una pequeña molestia termina convirtiéndose en una sucesión de provocaciones. Y mientras unos parecen disfrutar del alboroto, el otro solamente quiere que lo dejen vivir en paz. Lo preocupante de esta escena imaginaria no es únicamente la insistencia de los monos, sino la facilidad con que la paciencia del capibara puede confundirse con una aceptación ilimitada. Cada vez que se aparta, deja un espacio libre; cada vez que evita un enfrentamiento, los intrusos encuentran otra oportunidad para acercarse. Pero hay una diferencia enorme entre compartir un territorio y permitir que otros alteren permanentemente sus condiciones de vida. El capibara no necesita convertirse en una criatura agresiva para establecer sus límites. Basta con recordar que su tranquilidad tiene un propósito, que su espacio merece respeto y que su capacidad de tolerancia no es infinita. Porque incluso en la naturaleza, donde la convivencia entre especies es parte del equilibrio, la paz no consiste en que uno soporte indefinidamente las molestias mientras los demás actúan sin restricciones. Los dominicanos hemos demostrado una considerable capacidad de acogida y convivencia, pero eso no elimina nuestro derecho a exigir fronteras seguras, respeto a nuestras leyes y protección de nuestro territorio. La solidaridad no debe confundirse con ausencia de controles, ni la defensa de la soberanía con rechazo a las personas por su nacionalidad, religión o color de piel. Tampoco podemos ignorar las preocupaciones legítimas sobre la migración irregular, la presión sobre los servicios públicos y la capacidad del Estado para hacer cumplir sus propias normas. El problema no se resuelve solamente culpando colectivamente a los haitianos, sino exigiendo a nuestras autoridades decisiones responsables y una política migratoria coherente. No necesitamos perder nuestra humanidad para defender nuestro país, pero tampoco debemos permitir que, por temor a ser cuestionados, la prudencia se convierta en resignación y la tolerancia en renuncia. La paz también necesita límites, y la soberanía no puede quedar a merced de la indiferencia.
2
56
F R Trujillo-Perdomo retweeted
1
2
54
El Bien y el Orden hay que imponerlos Generalísimo Trujillo
1
2
58
La hipocresía disfrazada de fe Por Vicdali Melgen de Objío ¡Qué asombrosa y preocupante resulta la facilidad con la que algunas personas utilizan la palabra de Dios como escudo para justificar sus propias faltas! Hay quienes creemos en Dios y quienes no, y, para mí, ambas posturas merecen respeto. Lo verdaderamente desconcertante es encontrarse con personas que proclaman su fe a los cuatro vientos, que adornan sus perfiles con versículos bíblicos y hablan constantemente de Dios, pero basta entrar a sus redes sociales, leer sus comentarios, observar sus publicaciones o escuchar sus conversaciones para descubrir una conducta que contradice todo aquello que dicen profesar. Calumnian, difaman, ofenden, juzgan, levantan falsos testimonios y hasta blasfeman con una naturalidad que espanta. Y uno no puede evitar preguntarse cómo es posible invocar tanto el nombre de Dios mientras se actúa con tan poco temor de Él. Lo más inquietante es la comodidad espiritual en la que parecen haberse instalado. Han conseguido adaptar la palabra de Dios a sus conveniencias, en lugar de procurar que sus vidas se ajusten a sus enseñanzas. Como si publicar un salmo al amanecer les concediera una licencia para destruir reputaciones al mediodía y acostarse por la noche con la conciencia tranquila. Como si repetir un versículo borrara automáticamente la maldad de sus palabras, la intención de sus actos o el daño causado a los demás. ¡Qué peligrosa manera de interpretar la fe! Porque una cosa es ser imperfecto, equivocarse y reconocer humildemente nuestras debilidades, y otra muy distinta es convertir la religión en una coartada permanente para actuar incorrectamente sin experimentar el menor remordimiento. La fe no debería servir para encubrir nuestras miserias humanas, sino para confrontarlas y procurar corregirlas. La coherencia parece haberse convertido en una virtud olvidada, especialmente entre quienes más se empeñan en exhibir públicamente su religiosidad. Y conviene decirlo con toda firmeza, creer en Dios no nos convierte automáticamente en buenas personas, así como citar la Biblia no nos hace dueños de la verdad ni moralmente superiores a nadie. La verdadera fe no se demuestra con publicaciones piadosas, frases conmovedoras ni versículos cuidadosamente seleccionados para impresionar a los demás. Se manifiesta en la conducta, en la honestidad, en el respeto, en la justicia y, sobre todo, en la manera en que tratamos a nuestros semejantes, incluso cuando nadie nos observa. Nadie está libre de cometer errores, pero tampoco debería sentirse autorizado a cometerlos deliberadamente mientras utiliza el nombre de Dios para aparentar una rectitud que sus propios actos desmienten. Porque la Biblia no es un escudo para proteger la hipocresía, ni Dios necesita defensores que contradigan con sus acciones lo que predican con sus labios.
1
38