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πƒπ•Ίπ‘πˆπ€π, 𝐓𝐇𝐄 π„πŒππ„π‘πŽπ‘ : of draconic 𝐛π₯𝒐𝒐𝐝.

Joined August 2026
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La ve y lo odia. Odia recordar y odia saber que su error le hace responsable. La guardia baja, la posibilidad de haber confiado, la de ser Γ©l su asesino por culpa de algo tan inocente como lo ha sido confiar. Y ante Γ©l mΓ‘s patraΓ±as. MΓ‘s gestos sin sentido ni motivo mayor que >
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< el de compadecerse a uno mismo. Se detiene y guarda silencio, estΓ‘tico, como un tΓ©mpano afilado que torna un aguijΓ³n al caer. β€”Cese su llanto si es que profesa un mΓ­nimo de reparo por quienes verdaderamente lamentan su marcha. No me obligue a ordenar por su silencio. ( Love )
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Dorian no abandona los pasillos, parece obcecado en alcanzar a toda guardia que se precie llamar asΓ­. Requiere a Orsha, Β‘maldita sea! Las palabras no responden del modo en el que busca, y es en la escarcha y el hielo donde encuentra la seguridad que se obliga a transmitir. >
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< Detesta el llanto, no quiere atender a ni uno solo durante lo que resta de noche. Tiene mucho que asegurar. Lo ΓΊnico que se observa con claridad de Γ©l es su capa, meciΓ©ndose de aquΓ­ para allΓ‘, como si el emperador tornase un triste espectro.
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Tras dejar a Severian al amparo de la guardia en sus propios aposentos, es que se dirige en busca de sus dos hijos restantes. Recorre los pasillos con presteza y un ahΓ­nco poco comΓΊn, le hace perder la forma solemne para tornarle un desdichado. Solo un hombre. ( @aslylyfox_ )
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Como alguien se acerque a sus hijos esa noche jura por todo lo mΓ‘s sagrado que le arranca las entraΓ±as y se las come y los restos se los da de desayuno a Veleskar.
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β€”Debo asegurar que se encuentran a salvo, la guardia no descansarΓ‘ esta noche. Les quiero apostados frente a las puertas, nadie osarΓ‘ acercarse a... Debe hallar la calma. La mirada perdida le deja en mal lugar, demasiado vulnerable. Vuelve a aferrar a Severian, manteniΓ©ndole >
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< arropado mientras le guΓ­a a recorrer los pasillos y abandonar asΓ­ el murmullo lΓΊgubre del gran salΓ³n. β€”Permanece en mis aposentos por ahora, por favor.
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Mantiene a Severian aferrado, atreviΓ©ndose a rodear su figura con uno de sus brazos y cubrirle mediante la capa para apartar su atenciΓ³n del dantesco espectΓ‘culo por un instante. Su mano palmea el lateral de su brazo con un ritmo caracterΓ­stico, el mismo que tanto Γ©l como >
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< su madre le entregaban en aquellas noches donde le era difΓ­cil dormir. La costumbre no muriΓ³ pese a los aΓ±os, la flor del recuerdo, pΓΊtrida, despertaba la necesidad de hacerle saber que estaba ahΓ­. β€”Estoy bien. Debemos encontrar a tus hermanos. ΒΏNo notas molestia alguna? >
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Llama dale paciencia que si le das fuerzas la mata.
Replying to @BEUTYTORMENT
sus labios mientras repetΓ­a palabras apenas comprensibles. β€” QuΓ© obra tan... sublime... Que haya paz en su descanso, protejalo... β€” Por un instante, pareciΓ³ olvidarse de todos los presentes. Solo tenΓ­a ojos para la muerte.
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Han bebido todos. Sus hijos entre ellos. La mirada del hombre torna desesperada, arrojando con el arrebato al alzarse su propia copa ahora vertida sobre el suelo. No podrΓ­a permitirse ese error de nuevo. No podrΓ­a permitir que uno de los suyos volviera a... Busca a su >
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< propio hijo, el heredero, al que ordena su cercanΓ­a con la voz tan gΓ©lida como quebradiza. La proximidad no le asegurarΓ­a un bien mayor, sΓ­ la tranquilidad de la que el recuerdo le despojaba. β€”Juro por la misma Llama que Muerte serΓ‘ el fin mΓ‘s clemente para todo aquel que >
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< se atreva a apartar la mirada y haga de su fallecimiento un espectΓ‘culo. Β‘Atended a mis palabras, he ordenado dejar todas y cada una de las mΓ‘scaras! ΒΏΒ‘QuΓ© diablos significa esto!?
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La tos le desconcierta cuando empieza a ser la protagonista aun por encima de la mΓΊsica y la danza. Con la copa que recupera de la mesa, misma que abandonΓ³, es que voltea en direcciΓ³n a la mesa presidencial del Consejo. Sigue el estruendo del cuerpo al caer, lo que le empuja >
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< a afilar la mirada y buscar el motivo por el cual... Sylvester. Camino al hombre es que se arranca la mΓ‘scara, dejando ver el rostro descompuesto y la ira aflorar en sus pupilas. La rabia de la misma traiciΓ³n, esta que supura cuando encara al cadΓ‘ver. β€”Β‘Que nadie ose >
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< abandonar esta maldita estancia o serΓ‘ el fuego de los mΓ­os quien les darΓ‘ muerte! Es una orden. Exclama. β€”Β‘Quiero los rostros de todos y cada uno de los presentes! Β‘Severian, Oleander, Rosenrod!
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... ΒΏDelante de Γ©l? ΒΏA uno de sus hombres?
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El desplomar repentino provoca un ligero sobresalto en el emperador. No pone en jaque su temple; sin embargo contradice ese aspecto tan cuidado y firme cuando el recuerdo parece azotarle por un instante antes de volver. La figura de la dama se ve completamente rodeada por >
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< los brazos del caballero, como si hubiera temido β€”por un instanteβ€” y de forma genuina que esta cayera ante Γ©l. Como una brisa que arranca una hoja quebradiza, de las ΓΊltimas en lo alto de las copas, antes de morir a causa del invierno. β€”ΒΏEsto es lo que pretendΓ­a? Desfallecer >
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< entre mis brazos β€”pronuncia, alzΓ‘ndola sin reparo. Como una exigencia que la atrae y busca, imponiΓ©ndose. No la mira, esa es su verdad. Busca la copa que ha dejado antes, allΓ­ en la misma mesa. ( Aurore )
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