La ve y lo odia. Odia recordar y odia saber que su error le hace responsable. La guardia baja, la posibilidad de haber confiado, la de ser Γ©l su asesino por culpa de algo tan inocente como lo ha sido confiar.
Y ante Γ©l mΓ‘s patraΓ±as. MΓ‘s gestos sin sentido ni motivo mayor que >
Dorian no abandona los pasillos, parece obcecado en alcanzar a toda guardia que se precie llamar asΓ. Requiere a Orsha, Β‘maldita sea! Las palabras no responden del modo en el que busca, y es en la escarcha y el hielo donde encuentra la seguridad que se obliga a transmitir. >
Tras dejar a Severian al amparo de la guardia en sus propios aposentos, es que se dirige en busca de sus dos hijos restantes. Recorre los pasillos con presteza y un ahΓnco poco comΓΊn, le hace perder la forma solemne para tornarle un desdichado. Solo un hombre.
( @aslylyfox_ )
Como alguien se acerque a sus hijos esa noche jura por todo lo mΓ‘s sagrado que le arranca las entraΓ±as y se las come y los restos se los da de desayuno a Veleskar.
βDebo asegurar que se encuentran a salvo, la guardia no descansarΓ‘ esta noche. Les quiero apostados frente a las puertas, nadie osarΓ‘ acercarse a...
Debe hallar la calma. La mirada perdida le deja en mal lugar, demasiado vulnerable. Vuelve a aferrar a Severian, manteniΓ©ndole >
Mantiene a Severian aferrado, atreviΓ©ndose a rodear su figura con uno de sus brazos y cubrirle mediante la capa para apartar su atenciΓ³n del dantesco espectΓ‘culo por un instante.
Su mano palmea el lateral de su brazo con un ritmo caracterΓstico, el mismo que tanto Γ©l como >
< su madre le entregaban en aquellas noches donde le era difΓcil dormir. La costumbre no muriΓ³ pese a los aΓ±os, la flor del recuerdo, pΓΊtrida, despertaba la necesidad de hacerle saber que estaba ahΓ.
βEstoy bien. Debemos encontrar a tus hermanos. ΒΏNo notas molestia alguna? >
Llama dale paciencia que si le das fuerzas la mata.
Replying to @BEUTYTORMENT
sus labios mientras repetΓa palabras apenas comprensibles.
β QuΓ© obra tan... sublime... Que haya paz en su descanso, protejalo... β Por un instante, pareciΓ³ olvidarse de todos los presentes. Solo tenΓa ojos para la muerte.
Han bebido todos.
Sus hijos entre ellos. La mirada del hombre torna desesperada, arrojando con el arrebato al alzarse su propia copa ahora vertida sobre el suelo.
No podrΓa permitirse ese error de nuevo. No podrΓa permitir que uno de los suyos volviera a...
Busca a su >
< propio hijo, el heredero, al que ordena su cercanΓa con la voz tan gΓ©lida como quebradiza. La proximidad no le asegurarΓa un bien mayor, sΓ la tranquilidad de la que el recuerdo le despojaba.
βJuro por la misma Llama que Muerte serΓ‘ el fin mΓ‘s clemente para todo aquel que >
La tos le desconcierta cuando empieza a ser la protagonista aun por encima de la mΓΊsica y la danza. Con la copa que recupera de la mesa, misma que abandonΓ³, es que voltea en direcciΓ³n a la mesa presidencial del Consejo.
Sigue el estruendo del cuerpo al caer, lo que le empuja >
< a afilar la mirada y buscar el motivo por el cual...
Sylvester.
Camino al hombre es que se arranca la mΓ‘scara, dejando ver el rostro descompuesto y la ira aflorar en sus pupilas. La rabia de la misma traiciΓ³n, esta que supura cuando encara al cadΓ‘ver.
βΒ‘Que nadie ose >
El desplomar repentino provoca un ligero sobresalto en el emperador. No pone en jaque su temple; sin embargo contradice ese aspecto tan cuidado y firme cuando el recuerdo parece azotarle por un instante antes de volver.
La figura de la dama se ve completamente rodeada por >
< los brazos del caballero, como si hubiera temido βpor un instanteβ y de forma genuina que esta cayera ante Γ©l. Como una brisa que arranca una hoja quebradiza, de las ΓΊltimas en lo alto de las copas, antes de morir a causa del invierno.
βΒΏEsto es lo que pretendΓa? Desfallecer >

