Es el mejor punto que puedo hacer, ¿verdad? —para cualquiera sería evidente que ella es absolutamente preciosa, y adora tenerla solo para él—. Por eso eres mi chica.
No sabes lo mucho que me pone que uses ese tono de listilla —dice ignorando lo que dice, y agarrándole el trasero de forma lasciva con la diestra. Solo quiere que se ruborice más—.

