<< las consecuencias de sus actos. Incluso alguien como Tohru era capaz de acatar, aún si no compartía el pensamiento.
Por eso mismo había algo que no le dejaba disfrutar del olvido en paz; un lazo sin cortar que le perseguía hasta su coto de castigo.
— ¿Otra vez... ? — >>
<< Murmuró el preso para si mismo, pues acababan de notificarle la presencia de una visita.
¿Por qué? ¿Por qué seguía viniendo? La primera vez fue impactante y terrorífica, pero la insistencia resultaba extraña. ¿Qué pretendía?
Tras un suspiro, Adachi se puso en pie, >>
[@I_alonehere]
La rutina en la cárcel era fácil: despertar, comer, hacer alguna actividad... Y pudrirse en la celda. Un ciclo nimio y sencillo que volvía la vida diaria en un aburrido paseo. Aún así, el aburrimiento no era misterio para Adachi, y, de hecho, era su hogar por >>

















