Bajo tu amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos de todo peligro, ¡oh siempre Virgen, gloriosa y bendita!
Reina de la paz, ruega por nosotros🌹
Dios que haces justicia, Señor, Dios que haces justicia, ¡muéstrate! Levántate, Juez de la tierra, da su merecido a los soberbios. ¿Hasta cuándo, Señor, los impíos, hasta cuándo los impíos triunfarán? Sal 94, 1-3
«Os he dicho esto para que tengáis paz en mí. En el mundo tendréis sufrimientos, pero confiad: yo he vencido al mundo». Jn 16, 33.
«María es la Reina de la humanidad, por quien los hombres son llamados a los cielos».
-San Proclo de Constantinopla (Sermón I, Encomio a la Madre de Dios).
María, Reina de la paz, ruega por nosotros🌹
Esto dice el Señor: «Haced un alto en los caminos y mirad, preguntad por las antiguas rutas cuál es el camino del bien, y seguidlo, y hallaréis descanso para vuestras almas». Jr 6, 16.
«Aunque tu santísima y bendita alma fue separada de tu cuerpo feliz e inmaculado de acuerdo con el curso normal de la naturaleza, y aunque fue llevado un sepulcro, no permaneció bajo el dominio de la muerte, ni fue destruido por la corrupción.
«Pero la sabiduría ¿dónde podrá encontrarse? No se da a cambio de oro puro, ni se paga a peso de plata. No es comparable con el oro de Ofir, ni con el ónice o el zafiro. No la iguala el oro o el cristal, ni se cambia por vasijas de oro fino. Corales y cristales, ni se mencionen;










