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Soy un desencantado de la izquierda a la que vote toda mi vida ,pero me di cuenta que vendían humo, bonitas palabras que nunca se cumplian, ni se cumplirán .

Vigo, Spain
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CHILE ESTÁ EN EL PUNTO CLAVE 🇨🇱 El Convenio Marco Tributario de la ONU todavía está en negociación. TODAVÍA PODEMOS DECIR NO. Chile no necesita entregar espacios de soberanía tributaria a un organismo internacional ni aceptar que nuestra política fiscal termine vinculada a criterios internacionales de DD.HH. cuya aplicación tantas veces hemos cuestionado. Aquí está el punto: ¿Quién decide los impuestos de los chilenos? CHILE. No Naciones Unidas. Por eso el @PresidenteKast debe cambiar la posición de Chile, retirarse de esta negociación si es necesario y NO ADSCRIBIR al convenio que resulte. Y nuestra discusión sobre la ONU es aún mayor. Si pertenecer a Naciones Unidas significa aceptar una intervención creciente en materias que corresponden soberanamente a Chile, entonces también debe discutirse nuestra permanencia. Pero HOY hay una decisión inmediata: NO AL CONVENIO MARCO TRIBUTARIO DE LA ONU. CHILE DECIDE POR CHILE 🇨🇱🙌📌
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Viva España 🇪🇸
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Inundemos las redes.
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La televisión también debería respetar la estética. Por Antonio Luis Hubo un tiempo en que aparecer en televisión era un privilegio reservado para quienes reunían ciertas condiciones profesionales y de presencia. No bastaba con tener conocimientos o desenvolverse bien frente a una cámara; también se entendía que la televisión era un medio visual y que quienes aparecían en pantalla debían representar una imagen cuidada, elegante y agradable para el público. Hoy observo una tendencia completamente distinta. En muchos canales parece haberse abandonado cualquier criterio estético. Presentadores que aparecen con aspecto descuidado, periodistas con barbas desordenadas que dan una impresión de falta de pulcritud, vestimentas informales que antes habrían sido impensables en un noticiero y una evidente pérdida de aquella preocupación por la imagen que durante décadas caracterizó a la televisión. Lo mismo ocurre con muchos animadores y animadoras. La televisión siempre fue un espectáculo audiovisual y, como tal, la imagen formaba parte esencial del producto. Sin embargo, pareciera que hoy se considera casi ofensivo reconocer una realidad evidente: la apariencia importa. No lo es todo, por supuesto, pero tampoco es irrelevante. Cuando una persona trabaja en un medio donde millones la observan diariamente, su presencia forma parte de su desempeño profesional. Durante años nadie consideró extraño que se exigiera buena dicción a los locutores, una voz agradable a los conductores o una imagen cuidada a quienes aparecían en pantalla. Era parte del oficio. Del mismo modo que a un piloto se le exige saber volar y a un cirujano se le exige precisión, la televisión tradicional entendía que la imagen era uno de los atributos necesarios para conectar con la audiencia. La obsesión contemporánea por negar cualquier estándar ha llevado a una situación curiosa: se celebra la mediocridad estética como si fuera una virtud. Se confunde inclusión con ausencia de exigencia. Se actúa como si pedir elegancia, presencia y cuidado personal fuese una forma de discriminación, cuando en realidad se trata simplemente de mantener ciertos niveles de profesionalismo en un medio cuya esencia es visual. No estoy diciendo que todos deban parecer modelos de pasarela ni que el aspecto físico sea el único criterio de selección. Sería absurdo. La preparación, la experiencia y el talento deben seguir siendo fundamentales. Pero tampoco veo sentido en fingir que la imagen no tiene importancia en televisión. La tiene, la ha tenido siempre y probablemente la tendrá mientras existan cámaras y espectadores. La televisión es una ventana pública. Quienes aparecen en ella representan a un canal, a un programa y, en cierta medida, a una profesión. Por eso creo que debería recuperarse el equilibrio perdido: exigir competencia, exigir profesionalismo y también exigir una presentación personal acorde con el medio. No por superficialidad, sino por respeto al público que está al otro lado de la pantalla. Antonio Luis – at Vigo, Spain
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Robert De Niro se ha convertido, desde hace años, en algo más que un actor: en un activista político profundamente identificado con el progresismo norteamericano y con el Partido Demócrata. El problema no es que tenga opiniones políticas —porque cualquier ciudadano tiene derecho a expresarlas— sino la forma en que esas opiniones suelen presentarse: cargadas de visceralidad, simplificaciones y una evidente incapacidad para comprender por qué millones de estadounidenses piensan distinto a él. Durante décadas, Hollywood creyó que su influencia cultural era suficiente para moldear la conciencia política de la sociedad. Muchos actores llegaron a convencerse de que la fama equivalía a autoridad moral o intelectual. De Niro parece pertenecer a esa generación de celebridades que aún no acepta que gran parte de Estados Unidos ya no ve a Hollywood como una referencia ética, sino como una élite desconectada de la realidad cotidiana del ciudadano común. Cada vez que De Niro habla de política, especialmente contra Donald Trump o contra los sectores conservadores, su discurso suele abandonar el análisis racional para entrar en el terreno del insulto y la descalificación emocional. No intenta persuadir: intenta demonizar. Y cuando una figura pública reduce el debate político a caricaturas morales —“los buenos” contra “los malos”— termina revelando más intolerancia que convicción democrática. Además, existe una contradicción evidente en muchas celebridades progresistas: defienden discursos sobre desigualdad y privilegio mientras viven completamente alejadas de la realidad material de la mayoría de las personas. De Niro habla desde mansiones, rodeado de seguridad privada y protegido por una fortuna multimillonaria construida precisamente dentro del sistema capitalista que tantas veces critica indirectamente. Esa desconexión provoca que gran parte de la población vea sus discursos como actos de superioridad moral más que como reflexiones sinceras. También hay un fenómeno interesante: la influencia política de actores como De Niro es mucho menor de lo que Hollywood imagina. Sus palabras suelen ser celebradas dentro de círculos progresistas ya convencidos, pero rara vez cambian la opinión de quienes piensan distinto. De hecho, muchas veces ocurre lo contrario: cuanto más agresivas y arrogantes son las intervenciones políticas de ciertas celebridades, más rechazo generan entre sectores moderados o conservadores. El problema de fondo no es que Robert De Niro sea de izquierda. El problema es el tono mesiánico con el que muchos famosos hablan de política, como si disentir de ellos fuera señal de ignorancia o inmoralidad. En una democracia sana, las ideas se discuten con argumentos, no con prestigio cinematográfico ni con ataques emocionales. Y quizás ahí está la mayor debilidad de figuras como De Niro: confundir admiración artística con legitimidad intelectual. Haber interpretado personajes memorables no convierte automáticamente a alguien en una voz equilibrada o profunda en asuntos políticos. El talento actoral puede producir grandes películas; no necesariamente grandes análisis de la realidad. Antonio Luis – at Vigo, Spain
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Trump no cae bien, pero arrasa Por Antonio Luis Hay gente que todavía no lo entiende. Siguen analizando la política internacional como si fuera un concurso de simpatía. Que si el líder es educado, que si es agradable, que si habla bonito. Mientras tanto, Donald Trump está haciendo algo mucho más simple y mucho más brutal: usar el poder. Y cuando alguien usa el poder de verdad, el mundo se mueve. Irán es el ejemplo más reciente. Años de diplomacia estéril, acuerdos que no se cumplían y amenazas vacías. Llega Trump, cierra el puño y bloquea el estrecho de Ormuz. No discursos. No advertencias. Hechos. Y de repente, Irán pasa de desafiar a negociar. No porque haya cambiado de opinión, sino porque le cortaron el margen. Así funciona esto. No es complejo. Es incómodo, pero es así. Pero lo verdaderamente revelador está en América Latina. Porque aquí ya no hablamos de presión. Hablamos de consecuencias. Nicolás Maduro no está dando ruedas de prensa, ni discursos incendiarios, ni arengas televisivas. Está preso en una cárcel federal en Nueva York, enfrentando cargos por narcoterrorismo. � El País +1 Ese solo hecho, por sí mismo, ya es un cambio histórico. ¿Cayó el régimen? No. ¿Terminó el chavismo? Tampoco. Pero que nadie se engañe: el poder en Venezuela ya no es el mismo. Hoy quien mueve piezas es Delcy Rodríguez. Y lo que está haciendo no es resistir heroicamente, es adaptarse. Moverse. Ceder. Reconfigurar. No por convicción, sino porque la presión externa —con Trump al mando— no deja otra opción. Cuando capturan al líder y el entorno empieza a negociar, no estás viendo estabilidad. Estás viendo el inicio de algo. Y si Venezuela está en fase de presión, Cuba está entrando en fase terminal. El régimen de Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel no está simplemente en crisis. Está agotado. Sin energía, sin liquidez, sin capacidad de sostener lo básico. Apagones, escasez, deterioro estructural. Y sí, durante décadas han sido víctimas de su propio modelo fracasado. Pero ahora hay algo distinto: el cerco aprieta más que nunca. El estrangulamiento energético no es una consigna, es una realidad. Y cuando un régimen se queda sin energía, no se reforma. Se derrumba. No mañana. No con fuegos artificiales. Pero se derrumba. Porque los regímenes no caen cuando la gente grita. Caen cuando no pueden pagar, cuando no pueden mover, cuando no pueden sostener. Cuba está entrando exactamente ahí. Y mientras todo esto ocurre, el debate en ciertos círculos sigue siendo el mismo: que si Trump es grosero, que si es exagerado, que si no es diplomático. Como si eso importara. Trump no es monedita de oro. No busca serlo. No le interesa caer bien. Le interesa ganar. Y hoy, los hechos son incómodos para muchos: Irán negocia bajo presión. Venezuela sin su líder fuerte y reacomodándose. Cuba al borde del colapso energético. ¿Es casualidad? No. ¿Es bonito? Tampoco. ¿Es efectivo? A la vista está. Porque al final, hay dos tipos de líderes: Los que hablan del mundo. Y los que lo obligan a cambiar. Trump no explica. Trump empuja. Y cuando empuja, pasan cosas. Antonio Luis – at Vigo, Spain
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KRAMER ES UN HIJO DE PUTA ZURDO, YO NO LO VEO MÁS, esta vetado – at Vigo, Spain
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Hoy, en este Viernes Santo, los católicos conmemoramos uno de los momentos más significativos de nuestra fe: la pasión y muerte de Jesucristo, un acto de entrega, sacrificio y redención que ha marcado la historia espiritual de millones de personas a lo largo de los siglos. Por eso, así como nosotros procuramos observar con respeto las creencias y celebraciones de otras religiones —como ocurre durante el Ramadán en el mundo musulmán—, creemos que es razonable y necesario pedir ese mismo respeto hacia nuestras tradiciones. No se trata de imponer convicciones, sino de convivir en una sociedad donde la diversidad de creencias no sea motivo de burla, indiferencia o confrontación, sino una oportunidad para ejercer la tolerancia y el entendimiento mutuo. El respeto religioso no es un gesto de debilidad, sino de civilización. Implica reconocer que, aunque no compartamos una fe, sí podemos valorar el significado profundo que esta tiene para otros. Las sociedades más maduras no son aquellas donde todos piensan igual, sino aquellas donde, aun pensando distinto, saben convivir con dignidad y consideración. Viernes Santo no es solo una fecha en el calendario; es un momento de recogimiento, reflexión y silencio interior para quienes creemos. Por eso, pedimos algo tan simple como esencial: respeto. Antonio Luis – at Ñuñoa, Chile
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La única manera en que el matrimonio puede funcionar es cuando: -El hombre es más rico que la mujer. -El hombre es mayor que la mujer. -El hombre es más fuerte que la mujer. -La mujer ama más al hombre - El hombre es emocionalmente inteligente. - La mujer no es adicta a la atención de las redes sociales. - El hombre lidera y la mujer sigue. -El hombre tiene un gran propósito. Cualquier cosa menos que esto está condenado al fracaso.
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El diputado Araya, excelente apellido, había estado silencioso los 4 años del gobierno de Boric, y apenas comenzó el gobierno de Kast ha lanzado virulentos ataques que no tienen base ni sustento, no es creíble quien ataca a un sector por ideología – at Vigo, Spain
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Esta foto muestra a Joe Biden a los 23 años con su niñera de 15, quien más tarde se convertiría en su segunda esposa. Tres años después, cuando ella cumplió 18, se casaron. Su nombre es Jill Biden. Otro dato histórico que muchos desconocen. 🤔 – at Vigo, Spain
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RAYARON, ROMPIERON , ENSUCIARON TODO, PARA DEMOSTRAR LO QUE VERDADERAMENTE SON... DELINCUENTES, ATORRANTES, ORDINARIAS, GROSERAS, AGRESIVAS, IGNORANTES,INTOLERANTED Y FEAS GROTESCAS..
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🔴#Cadem Presidente Boric termina su mandato con una nota promedio de 3,7 y sólo 29% lo evalúa positivamente, quedando como el peor evaluado desde 1990 ➡️ Insight-Chile.cl Todos los datos en un solo lugar #InsightChile #PlazaPública
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Giorgia Meloni non irrompe sulla scena politica; avanza. Non ha bisogno di clamori perché la sua forza precede ogni gesto; nasce dalla convinzione, dalle parole misurate, da quella calma tesa che possiede solo chi sa esattamente chi è e dove sta andando. In un continente stanco di leader vacillanti, appare come una figura improbabile e, proprio per questo, luminosa: una donna che difende le sue idee senza scusarsi di averle, che governa senza dissolversi nella nebbia del facile consenso. C'è qualcosa di un'antica guerriera e qualcosa di una moderna statista in Meloni. Combina la disciplina del combattimento con l'intelligenza strategica di una scacchista. Osserva, calcola, attende. E quando parla, non lo fa per compiacere, ma per affermare. In tempi in cui tanti politici sembrano fatti di fumo, lei è fatta di pietra: ferma, riconoscibile, difficile da erodere. La sua bellezza – serena, senza ostentazione – non compete con il suo carattere; La completa. È una luce che non cerca riflettori, un'eleganza naturale che sgorga senza sforzo, come se la sua brillantezza fosse una conseguenza inevitabile della coerenza interiore. Alcuni diamanti sono esposti; altri semplicemente esistono, ed è per questo che valgono di più. Meloni appartiene a quest'ultima razza: coloro che non si lucidano per gli applausi, ma per resistere alla prova del tempo. In Europa, dove la destra è stata così spesso caricaturata o emarginata, è riuscita a restituirle statura, voce e peso storico. Difende la sovranità senza stridore, l'identità senza complessi e l'autorità senza chiedere il permesso alla tendenza ideologica prevalente. La sua non è una politica di slogan vuoti, ma di frasi ponderate, di silenzi che dicono molto. Ammirarla non significa solo ammirare una leader efficace; significa riconoscere in lei una rara combinazione: forza e femminilità, severità e grazia, ferro e seta. Una leader che non ha bisogno di rinunciare alla sua femminilità per esercitare il potere, né di ammorbidire le sue convinzioni per essere accettabile. Cammina con la sicurezza di chi sa di non essere arrivata lì per caso. L'Italia ha trovato in lei più di un semplice primo ministro: ha trovato un simbolo di resistenza culturale e politica in un momento di confusione. E l'Europa, anche se non sempre la comprende, non può ignorarla. Giorgia Meloni è una presenza che ci costringe a guardare dritto negli occhi, a riconsiderare le certezze, a ricordare che la politica, quando è autentica, può ancora avere carattere. Alcune figure vanno e vengono; altre restano. Lei sembra fatta per queste ultime. Come quegli antichi diamanti che non brillano per ostentazione, ma per la silenziosa densità della loro sostanza. Una guerriera senza clamori, una statista dalla mano ferma, una donna la cui luce non chiede permesso di esistere. Antonio Luis – at Vigo, Spain
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Esta banda de cuatreros dañó Iberoamérica y la retrasó en su desarrollo – at Vigo, Spain
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A los zurdos que critican a Trump y le dicen pedofilo, vean la forma de tratar los niños de Biden y de Trump. ¿Notan las diferencias? – at Vigo, Spain
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And to top it all off, Biden issued a blanket pardon or clemency to his family in case they were involved in any crime. Do you still think the left is clean? – at Vigo, Spain
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For those who want to accuse Trump of pedophilia, note the differences in how Biden and Trump treat children; the left is disgusting. – at Vigo, Spain
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Este profesor 🏳️‍🌈🏳️‍⚧️ pierde alumnos y llora en redes. Varios padres pidieron cambiar de tutor a sus hijos y ahora mucha gente apoya al profesor (y activista 🏳️‍🌈) tras publicar este vídeo victimista. Mi respuesta es clara... ¿Cómo ves tú el tema? Te leo 👀
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🇺🇸Un hematoma en la mano izquierda del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, generó dudas sobre la salud del mandatario. "Me golpeé la mano con una mesa", aseguró Trump.
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