Su corazón delator se removió feliz cuando auto reconoció a lo lejos y aún más gustosa, sonrisa deslumbró entre la lluvia al verle.
¿Notó el detalle de sus nuevos zapatos?
Cualquiera se sonrojaría, pero ella no, por inercia lo pasó por alto como si fuera una obligación.
Asimismo, se acercó al auto y antes de subirse, paraguas dejó caer para que la lluvia la empapara. Lo suficiente como para admirar alguna expresión de molestia en el rostro de Itsuki.
Desconocía la ciudad aún estando ya casi un mes rondando por ella, pero no era motivo para querer dejarla. Lo contrario, le atrapaba ese encanto gótico y desgastado.
Encajaba bien y creía que el crimen podía crecer aún más con ella allí.
Propio reflejo distorsionado frente a un elegante collar de diamantes rojos estaba observando cuando la dulce voz de Itsuki le gritó al contestar.
Vaya. Hasta el escaparte de la tienda tembló.
——Lo prefiero en ruso. Y no, aún no soy insoportable, Suki.
Supuso que no había leído la pantalla antes de contestar. Por eso su voz tranquila.
Por ahora.
——Ven a buscarme. Me siento muy, muy mal.
Mentira.
Llovía a cántaros en esa ciudad lúgubre y caótica, y no es que a Kuroe le disgustara una noche de ese tipo, pero sus zapatos nuevos (robados) y muy delicados se estaban estropeando en cada toconeo por el asfalto.
——Tch, tonta mujer … de seguro los compró en rebaja.
Se quejó entre dientes bajo su propio paraguas mientras que con la mano libre sujetaba su celular.
Claramente estaba llamando a @knvesins.
Su atención pocas veces caía sorteada en Eunice, pero ese momento fue la excepción.
Ligeramente cabeza ladeó, mostrando curiosidad y una chispa de satisfacción por recibir esa mirada de ella.
Y le sonrió.
La sonrisa de Wardell no pasó por alto, logrando sacarle una similar frente al chico.
Cuando estuvieron juntos en Obsidian, a veces pensaba que tenían una personalidad similar, siempre le agradó.
——Ssh, no digas eso, no puedo morir con estos zapatos. Están muy simples.
——Si estás tan seguro …
De hombros se encogió frente Harvey, prefería darle la razón a los demás antes de gastarse. Además, ¡había sido una broma!
Risita no detuvo.
——Oh, no, quizás fue un gatito y coincidimos.
——Espero que alguien le tenga fobia a los fantasmas para verlos mejor.
Sus largas uñas miró por inercia y los anillos volvió a acomodar. Pronto volvería a llevar la mirada a Zenya.
——También sería «cool» que se cayera a pedazos, me intriga saber a dónde más nos llevarían.
——Buenas noches, Nico.
A su líder sonrió y mano meneó hacia el cuervo.
——Y pequeño Blurry, me gusta lo que hiciste con tu plumaje.




